El puerto de Algeciras, uno de los principales puntos de entrada de mercancías en el sur de Europa, atraviesa una situación de congestión operativa que está afectando gravemente al tránsito de productos perecederos, especialmente al pescado fresco procedente de Marruecos con destino al mercado comunitario. La Asociación de Importadores de Productos Perecederos del Puerto de Algeciras (AIMPA) ha denunciado demoras significativas en los despachos aduaneros, que están poniendo en riesgo la viabilidad económica de las exportaciones y la continuidad de una ruta comercial estratégica.
Según AIMPA, los retrasos actuales, que oscilan entre 24 y 72 horas, se han intensificado desde la implantación del sistema H1, el nuevo modelo de gestión aduanera que ha introducido cambios en los procedimientos de control e inspección. La asociación atribuye estos problemas a una combinación de factores: la adaptación técnica a la nueva plataforma, la sobrecarga de los circuitos de revisión documental y la insuficiencia de recursos humanos disponibles para atender un volumen creciente de operaciones.
Como consecuencia, numerosas partidas de pescado fresco están quedando retenidas en los muelles del puerto, lo que compromete la cadena de frío y, por tanto, la calidad y el valor comercial del producto. Distribuidores europeos han comenzado a rechazar envíos por no cumplir con los estándares requeridos, generando pérdidas económicas cuantiosas para los exportadores marroquíes y los operadores logísticos que trabajan desde la Bahía de Algeciras.
A este escenario se suma la falta de operatividad plena del documento “Eur-1”, que acredita el origen preferencial de las mercancías en el marco de los acuerdos comerciales entre Marruecos y la Unión Europea. Al encontrarse en fase de prueba, su tratamiento en las aduanas está generando nuevos cuellos de botella, especialmente en los circuitos rojos y naranjas, donde los controles son más rigurosos y lentos. Esta situación afecta particularmente a mercancías sensibles al tiempo de tránsito, como los productos pesqueros frescos.
AIMPA ha advertido que, de no aplicarse medidas correctivas inmediatas, podría producirse una interrupción en el flujo de exportaciones, con consecuencias para toda la cadena logística asociada al tráfico agroalimentario entre África del Norte y Europa. La asociación ha iniciado los trámites para presentar una reclamación formal ante la Comisión Europea, en la que denunciará la falta de medios técnicos y humanos para garantizar un funcionamiento eficiente del sistema H1 en puertos con alta especialización en mercancía perecedera.
El puerto de Algeciras gestiona una parte sustancial del comercio marítimo entre Marruecos y Europa, siendo un enclave estratégico para el tránsito de productos frescos que requieren una logística ágil y coordinada. En este contexto, los operadores logísticos insisten en la necesidad de contar con infraestructuras aduaneras modernas, interoperables y dotadas de personal suficiente, especialmente en picos de actividad como los actuales.
Mientras tanto, la incertidumbre persiste entre exportadores, transportistas y distribuidores, que temen un agravamiento del colapso si no se adoptan soluciones inmediatas que garanticen la continuidad del comercio perecedero a través del principal puerto del Estrecho.
