La Autoridad Marítima de Panamá y la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras han mantenido una reunión de trabajo, con participación de la Autoridad del Canal de Panamá, la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Panamá y la Delegación de la Unión Europea en Panamá, para abordar el desarrollo del Corredor Marítimo Verde Algeciras–Panamá, una iniciativa integrada en la estrategia Global Gateway de la Unión Europea. El encuentro, celebrado esta semana, ha tenido como eje central la transición hacia combustibles alternativos en una ruta marítima de alto valor estratégico para el comercio internacional. Entre las soluciones analizadas figuran el metanol, el amoniaco, el gas natural licuado y el bioGNL, combustibles llamados a formar parte de la transformación energética del transporte marítimo en los próximos años, en función de su disponibilidad, coste, madurez tecnológica y encaje regulatorio.
En la reunión han participado Luis Roquebert, administrador de la Autoridad Marítima de Panamá; Khadyn Mollick, directora jurídica de la AMP; Juan Pablo Pérez, jefe del Departamento de Planificación Portuaria de la APBA; Aike Escobar Apañez, program manager de Green Corridors & Energy Hub en la APBA; Beatriz González, especialista en Descarbonización de la Unidad de Sostenibilidad de la Autoridad del Canal de Panamá; y Arthur James, Energy and Carbon Sequestration Consultant y Global Gateway Energy Transition Consultant.
La iniciativa busca crear las condiciones técnicas, regulatorias y operativas para que la conexión marítima entre el Canal de Panamá y el Puerto de Algeciras pueda acoger tráficos con menor intensidad de carbono. El proyecto se enmarca en Global Gateway, la estrategia europea orientada a movilizar inversiones en infraestructuras sostenibles, seguras y conectadas en ámbitos como el transporte, la energía y la digitalización. En este caso, la iniciativa combina la dimensión portuaria y logística con la transición energética del transporte marítimo internacional.
El corredor Algeciras–Panamá conecta dos enclaves de referencia para las cadenas logísticas globales. Por un lado, el Canal de Panamá constituye uno de los principales pasos interoceánicos del mundo y un punto esencial para las rutas entre Asia, América y Europa. Por otro, el Puerto de Algeciras se sitúa en el Estrecho de Gibraltar, en la confluencia de las rutas Este-Oeste y Norte-Sur, con una posición consolidada en tráficos de contenedores, bunkering, transbordo y conectividad marítima.
La participación de la Autoridad del Canal de Panamá añade un componente operativo relevante, dado el papel de la vía interoceánica en la gestión de tránsitos internacionales y en la aplicación de medidas vinculadas a eficiencia energética y reducción de emisiones. El Canal ha incorporado en su estrategia de sostenibilidad instrumentos como el NetZero Slot, un cupo de reserva semanal orientado a buques Neopanamax con criterios de eficiencia y capacidad para operar con combustibles de menor huella de carbono.
En paralelo, Panamá ha iniciado una hoja de ruta para la descarbonización de su sector marítimo, en línea con los objetivos de la Organización Marítima Internacional para alcanzar emisiones netas cero en el transporte marítimo internacional en torno a 2050. Su posición como Estado de abanderamiento, centro logístico regional y país canalero convierte a Panamá en un actor con capacidad para influir en la adopción de estándares técnicos y regulatorios vinculados a combustibles alternativos.
Por parte de Algeciras, el proyecto se relaciona con la estrategia del puerto para consolidarse como nodo energético y logístico en el sur de Europa. La APBA trabaja en soluciones asociadas al suministro de combustibles alternativos, la electrificación de muelles, la eficiencia operativa y la digitalización de procesos. El puerto ha venido incrementando su actividad en el suministro de GNL y bioGNL a buques, lo que ofrece una base operativa para analizar la evolución hacia otros vectores energéticos, como el e-metanol o el amoniaco.
El estudio de viabilidad del corredor, adjudicado a la consultora Ricardo y financiado por la Delegación de la Unión Europea en Panamá y Costa Rica, contempla el análisis de las condiciones necesarias para hacer viable la ruta desde una perspectiva técnica, económica y normativa. Entre los elementos que forman parte del estudio figuran la disponibilidad de combustibles, las necesidades de infraestructura, el coste de los buques preparados para combustibles alternativos, la diferencia de precio respecto a los combustibles fósiles y el impacto de marcos regulatorios como el EU ETS, FuelEU Maritime y el futuro marco de emisiones netas cero de la OMI.
La selección de combustibles es uno de los principales aspectos técnicos del proyecto. El GNL y el bioGNL cuentan ya con una mayor presencia operativa en determinados segmentos de la flota, aunque su papel en la descarbonización dependerá del origen del combustible y de la reducción efectiva de emisiones en todo el ciclo de vida. El metanol, especialmente en su versión renovable, se perfila como una alternativa con creciente interés para portacontenedores de nueva generación. El amoniaco, por su parte, se considera una opción con potencial para rutas oceánicas, aunque requiere resolver cuestiones asociadas a seguridad, manipulación, certificación y disponibilidad comercial.
La reunión entre las autoridades panameñas, la APBA y los representantes europeos permite dar continuidad institucional a un proyecto que requiere coordinación entre administraciones, operadores portuarios, navieras, proveedores energéticos y organismos reguladores. La creación de corredores verdes no depende únicamente de la incorporación de nuevos combustibles, sino también de contratos de suministro, estándares de certificación, infraestructuras de almacenamiento, procedimientos de seguridad y mecanismos que reduzcan la brecha de costes durante la fase inicial.
El Corredor Marítimo Verde Algeciras–Panamá se plantea, por tanto, como una plataforma de cooperación entre Europa y América para adaptar una ruta transoceánica a las exigencias ambientales del transporte marítimo internacional. Su desarrollo permitirá evaluar, en condiciones reales de mercado, cómo pueden coordinarse los puertos, los canales, las autoridades marítimas y la industria energética para facilitar una transición progresiva hacia operaciones con menor huella de carbono.
