El consejo de administración de Acerinox ha aprobado la distribución del dividendo a cuenta del ejercicio 2025, que ascenderá a 0,31 euros brutos por acción. El abono se realizará en efectivo el próximo 23 de enero de 2026 a través de las entidades depositarias participantes en Iberclear, según ha comunicado la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El último día de negociación con derecho a cobro será el 20 de enero.
Con este pago, la siderúrgica con sede en Madrid mantiene los niveles de remuneración al accionista aplicados en los últimos ejercicios. Acerinox distribuyó sendos pagos de 0,31 euros por acción tanto en 2025 como en 2024, utilizando la fórmula del dividendo a cuenta y complementario, con un valor bruto anual de 0,62 euros por participación. En 2023, la compañía recuperó el modelo de doble dividendo con 0,30 euros por acción en cada pago.
La dirección de la empresa avanzó durante la junta general de accionistas de mayo su intención de mantener el nivel de retribución por título con cargo al ejercicio 2025. El anuncio de este jueves confirma dicha previsión, a expensas de que se ratifique el abono de un dividendo complementario a mitad del próximo año.
Miguel Ferrandis, director financiero del grupo, señaló durante la presentación de resultados del tercer trimestre la resiliencia de la compañía en el contexto actual. «En estas circunstancias es difícil generar beneficios, pero estamos consiguiendo generar flujo de caja y pagar dividendos», indicó Ferrandis.
Resultados condicionados por la debilidad de la demanda
Acerinox acumuló un beneficio neto de 7 millones de euros en los nueve primeros meses de 2025, cifra que representa un descenso del 96% respecto a los 162 millones registrados en el mismo periodo del ejercicio anterior. El resultado bruto de explotación (ebitda) alcanzó los 321 millones de euros hasta septiembre, un 8% menos que en el mismo intervalo de 2024. El ebitda del tercer trimestre se situó en 108 millones de euros, ligeramente por debajo del segundo trimestre.
No obstante, el tercer trimestre cerró con un resultado positivo de 25 millones de euros, impulsado por los productos de alto valor añadido. Este resultado permitió a la siderúrgica compensar las pérdidas acumuladas en el primer semestre y retornar a cifras positivas en el acumulado anual.
La compañía ha atribuido la evolución de sus cuentas al impacto de la situación geopolítica y a la débil demanda en Estados Unidos y Europa derivada de la posposición de proyectos por parte de los clientes. Bernardo Velázquez, consejero delegado del grupo, indicó que «afrontamos el medio plazo con optimismo, fortalecido por nuestra estrategia de diversificación geográfica y hacia productos de mayor valor añadido».