El capitán de Navío Fernando García Rodríguez, jefe de Estado Mayor de la Operación Atalanta, ha intervenido este jueves en un almuerzo-coloquio organizado por el Propeller Club de Algeciras, donde ha ofrecido una visión actualizada sobre la situación de seguridad marítima en el océano Índico occidental, el papel de España en esta misión europea y los retos estratégicos de la región.
Durante su intervención, ha repasado el origen de la operación, lanzada en 2008 como respuesta al aumento de la piratería en el Cuerno de África. En aquellos años, se llegaron a registrar ataques casi a diario, con abordajes a buques mercantes y pesqueros, secuestros prolongados y rescates que superaban los cinco millones de libras por embarcación.
Con el paso del tiempo, Atalanta ha ampliado su mandato inicial. Además de garantizar la libre navegación, ha pasado a vigilar tráficos ilícitos relacionados con armas, drogas, personas o carbón. Desde 2019, tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea, España lidera la misión, con el Cuartel General situado en la Base Naval de Rota.
García Rodríguez ha señalado que la amenaza pirata en aguas somalíes “se mantiene contenida”, aunque ha advertido que la fragilidad del Estado somalí y el acceso a embarcaciones y armamento continúan generando riesgos. Entre 2023 y 2024 se han detectado nuevos intentos de ataque, con escaso éxito. Actualmente, el riesgo es bajo en el Golfo de Adén y moderado en las inmediaciones del litoral somalí, una zona que muchos buques evitan.
En el plano geopolítico, ha subrayado la creciente complejidad del entorno: los hutíes han atacado buques en el mar Rojo, Etiopía busca una salida al mar y Turquía ha fortalecido su cooperación con Somalia. A pesar de su inestabilidad interna, este país mantiene colaboración con la Unión Europea, permitiendo puntualmente operaciones aéreas y navales de Atalanta en sus aguas jurisdiccionales. La presencia de grupos vinculados al Estado Islámico añade un elemento más de inestabilidad regional.
Atalanta coopera con la Operación Aspides, también de la UE, orientada a garantizar la seguridad del tráfico marítimo en el mar Rojo. Actualmente, 21 países participan en la misión, incluidos socios extracomunitarios como Serbia, Montenegro, Corea del Sur o Colombia. El Cuartel General en Rota cuenta con 101 efectivos de 18 nacionalidades distintas, encargados de coordinar las decisiones políticas adoptadas en Bruselas con las operaciones desplegadas sobre el terreno.
El Estado Mayor embarcado, dirigido por un almirante portugués y con jefe de Estado Mayor italiano, cuenta con una fragata española dotada de helicóptero, sistema aéreo no tripulado, equipo de operaciones especiales, personal médico reforzado y un avión de patrulla marítima con base en Yibuti. Asimismo, se mantienen oficiales de enlace en Bruselas, Seychelles, Mogadiscio y Bahréin para facilitar la coordinación con otras operaciones internacionales. El presupuesto anual estimado de la misión se sitúa en torno a los siete millones de euros.
En materia legal, García Rodríguez ha explicado que la misión actúa bajo la supervisión del Comité Político y de Seguridad de la UE. Atalanta protege buques de cualquier pabellón, contribuye a la prevención de actos de piratería y colabora en la intercepción de tráficos ilegales. La UE mantiene acuerdos con Seychelles para la entrega de piratas detenidos, y ha avanzado en convenios similares con Kenia para casos vinculados a armas y drogas.
Respecto a la pesca ilegal frente a Somalia, ha indicado que la misión remite las evidencias recogidas a Europol, Interpol y a la Dirección General de Asuntos Marítimos y Pesca de la Comisión Europea, para su traslado final a las autoridades somalíes competentes. Atalanta también apoya dos misiones europeas de formación de la guardia costera y la armada somalíes, con base en Mogadiscio, y promueve la consolidación de una arquitectura de seguridad marítima regional.
