El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) ha denegado la autorización solicitada por la Sección de Educación Permanente de Tarifa (Seper Tarifa) para recolectar y comercializar la alga invasora Rugulopteryx okamurae, presente en grandes cantidades en el litoral del Campo de Gibraltar. Esta decisión frena el avance del proyecto SeaSoft, desarrollado por alumnos del centro educativo y respaldado por la firma Mango, que preveía la fabricación de hasta cuatro millones de plantillas sostenibles para calzado utilizando esta biomasa.
El proyecto SeaSoft nació en 2022 como una propuesta de innovación educativa con aplicación real. A partir de investigaciones realizadas en el propio centro, se ha conseguido transformar 300 gramos de alga fresca en una plantilla con propiedades similares a las fabricadas en plástico, tanto en resistencia como en precio de producción. Los ensayos realizados apuntaban a una posible viabilidad comercial, en un contexto donde la acumulación de esta especie de origen asiático supone un desafío medioambiental y económico para las administraciones locales.
La negativa del Miteco impide dar el siguiente paso al proyecto, centrado en la recolección controlada del alga para su uso industrial, dentro de una estrategia de economía circular y aprovechamiento de residuos naturales. Pese a ello, el equipo de SeaSoft ha logrado atraer el interés de la marca Mango, que había mostrado su disposición a incorporar estas plantillas ecológicas a su línea de calzado, en línea con sus objetivos de sostenibilidad.
Desde el centro educativo se ha manifestado la intención de continuar explorando vías alternativas que permitan mantener el proyecto activo, aunque la falta de una autorización para el aprovechamiento comercial de la biomasa representa una limitación significativa. Hasta la fecha, las toneladas de Rugulopteryx okamurae que se acumulan en las playas del Campo de Gibraltar suponen un coste constante para los ayuntamientos en tareas de limpieza y gestión de residuos, sin que exista aún una solución estructural.
La proliferación de esta alga ha sido motivo de preocupación en toda la franja del Estrecho desde su aparición hace casi una década. Su capacidad para colonizar fondos marinos, desplazar especies autóctonas y generar residuos en superficie la ha convertido en una amenaza ambiental y económica. Diversos estudios han señalado su potencial uso en sectores como el fertilizante, la bioconstrucción o la biotecnología, aunque los proyectos que persiguen su valorización han encontrado obstáculos normativos y falta de un marco regulatorio claro para su recolección y transformación.
La resolución del Miteco se suma a otros casos recientes en los que las iniciativas de valorización de esta especie han visto limitado su desarrollo por barreras administrativas. Mientras tanto, entidades académicas, organizaciones científicas y emprendedores continúan promoviendo propuestas para dar una salida útil a esta biomasa marina, cuyo volumen sigue creciendo a lo largo del litoral andaluz.
