El Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) acoge en su Centro Oceanográfico de Málaga, del 24 al 26 de marzo de 2026, la tercera reunión anual del proyecto europeo Marine Beacon, financiado por el programa Horizon Europe y coordinado por el Marine Institute irlandés. El encuentro reúne a investigadores y socios internacionales del consorcio para revisar los avances científicos, coordinar las próximas fases del proyecto y desarrollar actividades técnicas y de formación.
El programa de la reunión incluye presentaciones de los distintos paquetes de trabajo, sesiones de coordinación científica, un taller de impacto y formación especializada en metodologías innovadoras, como el análisis de riesgo EASI-Fish, impartida por el investigador australiano Shane Griffiths.
Marine Beacon (Grant Agreement No. 101135237 Horizon Europe, 2024-2028) tiene como objetivo mejorar el conocimiento sobre el impacto de la captura accidental (bycatch) en especies protegidas, amenazadas y en peligro. El proyecto desarrolla herramientas científicas y soluciones innovadoras para reducir la captura accidental y la mortalidad asociada, contribuyendo a unos océanos más saludables y a una pesca más sostenible.
La iniciativa se articula a través de siete áreas de estudio distribuidas en el océano Atlántico, desde ecosistemas costeros hasta zonas oceánicas, abarcando distintas pesquerías, hábitats y especies vulnerables. El consorcio reúne a 21 socios de 9 países, incluyendo instituciones científicas, tecnológicas y del sector pesquero, y colabora con gestores, reguladores y otros proyectos europeos.
El IEO-CSIC, en colaboración con AZTI, lidera el estudio de caso en alta mar (high seas), centrado en el Atlántico tropical y subtropical, una de las principales zonas de pesca de túnidos a nivel mundial. En esta región operan flotas europeas e internacionales mediante artes como el cerco, el palangre y las redes de enmalle. A pesar de los avances en la monitorización y la mitigación del impacto pesquero, especies como tiburones y rayas siguen siendo especialmente vulnerables a la captura accidental, lo que representa un reto clave para la sostenibilidad de estas pesquerías.
Este trabajo permitirá evaluar la vulnerabilidad de estas especies y de sus hábitats esenciales, analizar la eficacia de las medidas de mitigación existentes y desarrollar nuevas soluciones. Entre ellas figura una herramienta integrada de gestión del bycatch, actualmente en desarrollo, aplicada a pesquerías de ICCAT. Se trata de una herramienta multiespecífica y multiobjetivo que integra dimensiones ecológicas, económicas y sociales, y que se está diseñando en colaboración con el sector pesquero para asegurar la coproducción de soluciones eficaces y aplicables en la gestión real de las pesquerías.
El equipo del IEO-CSIC ha incorporado a las doctorandas Lola Riesgo y Gloria Mariño, junto a la técnica Lola Lacambra, que participan activamente en la creación de las herramientas científicas clave del proyecto. «Más allá de los resultados técnicos, Marine Beacon se consolida como una plataforma de formación para la nueva generación de científicos europeos. Al atraer talento joven, el IEO-CSIC reafirma su compromiso con el desarrollo de investigadores capaces de liderar los futuros retos de la sostenibilidad y la gestión de los océanos», explica María José Juan Jordá, investigadora principal del proyecto en el IEO.
El proyecto contribuye directamente a los objetivos de la Estrategia de Biodiversidad de la Unión Europea 2030, que establece como prioridad reducir o eliminar la captura accidental de especies vulnerables en las pesquerías. Asimismo, se alinea con la Política Pesquera Común (PPC), que incorpora el enfoque ecosistémico de la gestión pesquera (EAFM), y con iniciativas como la Misión de la UE «Restore our Ocean and Waters», aportando conocimiento y herramientas para una gestión sostenible de los recursos marinos basada en ciencia.
«La captura accidental es una de las principales amenazas para muchas especies marinas vulnerables. Con Marine Beacon estamos desarrollando herramientas concretas para reducir este impacto y trabajar hacia una pesca más sostenible», concluye María José Juan Jordá.
