El Puerto de Tarragona ha llevado a cabo un simulacro operativo de gran complejidad para evaluar la capacidad de respuesta de sus equipos ante una emergencia a bordo de un crucero. El ejercicio partió de la simulación de un incendio en la zona de lavandería del buque, situada en la cubierta 0, y contempló la atención a dos personas heridas, una de las cuales requirió un rescate mediante extracción vertical.
La actividad se desarrolló con la participación de personal de la Autoridad Portuaria de Tarragona, Salvamento Marítimo, Capitanía Marítima, Bomberos de la Generalitat, Bomberos del Parque Químico y miembros de la tripulación del crucero. Estos simulacros forman parte del calendario anual de ejercicios del Puerto de Tarragona, que realiza en torno a una decena de actuaciones para reforzar la preparación de sus equipos y validar los protocolos establecidos.

Al inicio del simulacro, la tripulación activó su propio plan de emergencia y notificó el incidente a la Autoridad Portuaria, que coordinó el operativo de respuesta. A bordo del buque se habilitó una zona segura en la cubierta 2, desde donde se gestionó el acceso y la intervención de los equipos de emergencia. Una vez en la zona afectada, los efectivos confirmaron el fuego simulado y la presencia de dos víctimas, procediendo al rescate de una de ellas con técnicas de extracción vertical, trasladándola posteriormente a la zona segura para recibir atención sanitaria.
Durante el operativo se activó también la sala de emergencias de la Autoridad Portuaria, equipada con sistemas avanzados de información y videovigilancia. Este espacio permitió realizar un seguimiento centralizado de todas las actuaciones, mejorando la coordinación entre los distintos cuerpos participantes.
Además, la Policía Portuaria utilizó un dron para captar y transmitir imágenes en tiempo real del desarrollo del ejercicio. Estas imágenes se integraron en el sistema de videovigilancia del recinto portuario, añadiendo una herramienta tecnológica más para la supervisión y toma de decisiones en situaciones de emergencia.
El balance del simulacro fue positivo y sirvió para validar la coordinación entre los diferentes agentes implicados, así como la preparación técnica de los equipos ante escenarios de emergencia complejos a bordo de grandes buques.
