El Puerto de Vigo ha presentado en la terminal de Bouzas el sistema Green Charge Flex, una solución innovadora de movilidad eléctrica desarrollada por la firma viguesa Little Electric Energy, en el marco de su estrategia para convertirse en un referente internacional en sostenibilidad y energías verdes.
El proyecto piloto consiste en un contenedor de carga rápida que emplea una toma de baja tensión convencional para alimentar baterías de vehículos eléctricos desechadas y reacondicionadas. Estas baterías almacenan energía durante la noche y permiten suministrar carga de alta velocidad a hasta cuatro vehículos simultáneamente, optimizando la red eléctrica existente sin necesidad de desplegar costosas infraestructuras de alta tensión.
Innovación y talento local
El presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, Carlos Botana, destacó que la iniciativa refleja el papel del puerto como facilitador de innovación tecnológica. Según explicó, la sostenibilidad forma ya parte de la esencia estratégica de la entidad, que aspira no solo a ser un puerto verde, sino un enclave líder en buques y tecnologías ecológicas, con la terminal de Bouzas como referencia nacional en descarbonización.
Botana subrayó además la importancia de la colaboración con empresas locales, señalando que la transición energética del puerto también impulsa el desarrollo tecnológico de Vigo y Galicia. En este sentido, recordó que el proyecto cuenta con el aval de la Comisión Europea y sitúa al ecosistema industrial gallego en la vanguardia de la economía azul y la revolución de las baterías.
Green Charge Flex dispone de certificación de huella de carbono y contribuye a reducir significativamente las emisiones de CO₂ y la generación de residuos al otorgar una segunda vida útil a baterías de vehículos eléctricos. El sistema, además, está preparado para integrarse en el futuro con generación fotovoltaica, alineándose con el objetivo del Puerto de Vigo de alcanzar las cero emisiones netas.
Fundada en 2020 como spin-out tecnológica, Little Electric Energy inauguró recientemente en Mos la primera planta de reciclaje de baterías de automoción de la región, consolidando a Vigo como un nodo estratégico en la cadena de valor del vehículo eléctrico y la transición energética.
