El año 2026 se perfila como un periodo marcado por la incertidumbre y la necesidad de ajustes rápidos en el sector logístico internacional, donde las condiciones del mercado podrían cambiar de forma constante debido a factores geopolíticos, comerciales y operativos. Uno de los principales focos de incertidumbre es la situación en torno al Mar Rojo y el tráfico marítimo a través del Canal de Suez. Tras algunas señales de un regreso gradual de las rutas a comienzos de año, los recientes episodios de inestabilidad en la región han vuelto a generar dudas sobre la normalización del tránsito marítimo.A ello se suma la evolución de la política comercial internacional y los cambios en las condiciones arancelarias, que podrían provocar periodos alternos de aceleración y desaceleración en los flujos comerciales. Según explica Martin Johansson, ejecutivo de ventas de APM Terminals, esta volatilidad complica la planificación a largo plazo para todos los actores de la cadena logística.“Hemos visto cambios bruscos en poco tiempo. Eso dificulta que los actores de toda la cadena de valor planifiquen con perspectiva. Para los puertos significa estar preparados para variaciones rápidas de volumen, redireccionamientos y cambios en los patrones de escala de los buques”, señala Johansson.En el caso de Suecia, las previsiones apuntan a una recuperación económica moderada durante 2026, lo que podría traducirse en un aumento del consumo y, por tanto, en un mayor movimiento de contenedores. Así lo indica Per Wahlström, analista comercial de la compañía, quien considera que el año podría registrar importaciones sólidas y exportaciones en crecimiento tras un 2025 complicado para varios sectores industriales.Otra tendencia destacada es el aumento de la contenerización de mercancías que anteriormente se transportaban como carga a granel. Este cambio permite optimizar la logística, reducir riesgos y disminuir el impacto climático del transporte. El incremento del volumen de contenedores también está generando nuevas exigencias para los puertos suecos en términos de capacidad, flexibilidad y fiabilidad operativa. Además, la progresiva sustitución de buques más pequeños por embarcaciones de mayor tamaño obliga a realizar inversiones en infraestructuras y a disponer de calados más profundos.Este proceso está favoreciendo una concentración de los flujos de mercancías en los principales puertos del país, una tendencia que, según los analistas del sector, continuará en los próximos años.La terminal de APM Terminals en Gotemburgo se prepara para un año que podría combinar crecimiento de volumen con importantes fluctuaciones en la actividad. Entre las medidas adoptadas se encuentran la ampliación de horarios de puertas, la actividad operativa durante los fines de semana y diversos proyectos para aumentar la capacidad del patio de contenedores.El transporte ferroviario continúa consolidándose como uno de los pilares del sistema logístico. La puesta en marcha de nuevos servicios lanzadera y el creciente interés por desarrollar centros ferroviarios refuerzan el papel del tren en la cadena de suministro.Según Wahlström, la alta fiabilidad del ferrocarril es uno de los factores más valorados por las empresas. El hecho de que parte de la carga siga trasladándose de la carretera al tren, incluso en un contexto de precios más bajos del diésel, demuestra que la robustez operativa y la eficiencia climática se han convertido en criterios clave para los propietarios de mercancías.
El Estrecho Digital
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El sector logístico afronta 2026 entre incertidumbre global y señales de recuperación económica
El año 2026 se perfila como un periodo marcado por la incertidumbre y la necesidad de ajustes rápidos en el sector logístico internacional, donde las condiciones del mercado podrían cambiar de forma constante.
