Estados Unidos e Irán han anunciado un alto el fuego de dos semanas que contempla la reapertura gradual del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo comercial, un acuerdo que ha sido recibido con alivio por los mercados internacionales aunque con notable cautela por parte de las principales navieras. El anuncio se produjo pocas horas antes de que expirase el ultimátum lanzado por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien había amenazado con una escalada militar si Irán se negaba a reabrir el paso marítimo.
El estrecho de Ormuz, situado entre Irán y Omán, es el principal punto de tránsito para las exportaciones de petróleo y gas natural licuado (GNL) desde el Golfo Pérsico hacia los mercados internacionales. Su cierre efectivo desde los bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero había reducido el tráfico de buques en más de un 90% respecto a los niveles habituales, con unos 800 buques acumulados esperando para poder transitar por la zona, según datos de Bloomberg. La Organización Marítima Internacional (OMI) ha confirmado 21 ataques contra buques comerciales desde el inicio del conflicto, con 10 tripulantes fallecidos y varios heridos. Aproximadamente 20.000 marinos civiles permanecen a bordo de buques que operan en el Golfo Pérsico.
Según la declaración del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, el acuerdo ha sido posible gracias a la mediación del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y a la aceptación por parte de Washington de elementos de la propuesta de diez puntos presentada por Teherán como base para las negociaciones. El plan iraní contempla el establecimiento de un sistema de paso controlado por el estrecho mediante coordinación con las fuerzas armadas iraníes, lo que, según diversos análisis, otorgaría a Irán una posición económica y geopolítica de gran relevancia. Según diversas fuentes, el plan permitiría a Irán y Omán cobrar tasas de tránsito a los buques que crucen el estrecho.
Las exigencias iraníes incluyen además el levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias, la retirada de las fuerzas estadounidenses de Oriente Medio, la liberación de sus activos congelados y el cese de los ataques contra Irán y sus aliados, así como la formalización del acuerdo mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU.
Las conversaciones diplomáticas entre ambos países están previstas para el 10 de abril en Pakistán, en lo que sería el primer contacto formal desde la escalada del conflicto.
Los mercados financieros han reaccionado con subidas significativas, con un ascenso del 4% en las principales bolsas europeas y una caída del 14% en el precio del petróleo, que se ha situado en torno a los 93 dólares por barril. No obstante, los datos de seguimiento de buques no mostraban en las primeras horas un incremento apreciable del tráfico por el estrecho, lo que refleja la actitud de espera adoptada por los operadores marítimos.
Maersk ha celebrado el anuncio del alto el fuego, pero ha señalado que la situación en la zona no proporciona todavía una seguridad marítima completa y que adoptará un enfoque prudente sin realizar cambios inmediatos en sus servicios y rutas. Hapag-Lloyd ha anunciado que renuncia por el momento a reanudar la navegación por el estrecho de Ormuz ante la incertidumbre y la falta de garantías de seguridad fiables. El analista Lars Jensen, de Vespucci Maritime, ha advertido de que es probable que se observen buques saliendo del Golfo Pérsico, pero que la entrada en la zona requiere mayor cautela ante la posibilidad de que el alto el fuego no se cumpla.
El último incidente registrado, que tuvo lugar el 7 de abril, afectó al buque portacontenedores Qingdao Star, de 3.900 TEUs y fletado por Maersk, que fue alcanzado por un proyectil en el Golfo Pérsico con daños únicamente en el casco.
El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, ha celebrado la tregua, aunque ha señalado que la humanidad ha estado al borde de la catástrofe. Sobre una eventual participación española en una operación de vigilancia del estrecho, Albares ha indicado que solo sería posible bajo el marco de Naciones Unidas y una vez cesen las hostilidades. El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha reclamado que los precios de los carburantes bajen con la misma rapidez con la que subieron.
La situación en el mar Rojo, afectada desde hace meses por los ataques hutíes contra buques comerciales en el estrecho de Bab el-Mandeb, no se verá alterada de forma inmediata, según las perspectivas actuales. Israel ha anunciado que sus operaciones en Líbano continuarán al margen de la tregua, lo que no augura una pronta normalización del tránsito por el canal de Suez.
