FEPORT, la asociación europea que representa a los operadores de terminales portuarias privadas, ha acogido favorablemente la adopción de la Estrategia Portuaria de la UE, presentada el 4 de marzo de 2026, calificándola de hito importante en la hoja de ruta de la Unión Europea para reforzar su autonomía estratégica y su soberanía.
La adopción simultánea de la Estrategia Industrial Marítima de la UE también ha sido bien recibida por el sector, al enviar una señal clara sobre el papel que los astilleros y los fabricantes de equipos marítimos desempeñan en la resiliencia industrial europea, poniendo fin a décadas en las que esta industria había quedado al margen de las prioridades de los responsables políticos comunitarios.
Los miembros de la junta de FEPORT, reunidos en Bruselas el 5 de marzo de 2026, valoran el reconocimiento de los puertos marítimos como entidades estratégicas que requieren inversiones en infraestructuras para la seguridad del suministro, la transición energética y la movilidad militar. Asimismo, aprecian que la Estrategia Portuaria reconozca el papel de las terminales portuarias privadas en la captación de capital privado y la mejora de la competitividad de los puertos europeos.
El presidente de FEPORT, Gunther Bonz, señaló que en los últimos años los operadores privados de terminales han asumido responsabilidades que van más allá de la gestión comercial de mercancías, incluyendo la cofinanciación o financiación completa de inversiones en infraestructuras de seguridad, equipos de escáner para combatir el narcotráfico, sistemas de ciberseguridad, electrificación en puerto y conectividad ferroviaria intermodal. «Económicamente, esta evolución representa una redefinición estructural del modelo que rige las terminales privadas y exige una revisión de las normas sobre inversión y ayudas estatales», añadió Bonz.
En este sentido, la secretaria general de FEPORT, Lamia Kerdjoudj, celebró la decisión de la Comisión Europea de revisar el Reglamento General de Exención por Categorías (GBER) y ofrecer orientaciones interpretativas adicionales, también para las inversiones en infraestructuras portuarias. Kerdjoudj subrayó que el marco normativo actual es fragmentado y que aún existen «piezas que faltan en el puzle», en referencia a la combinación de reglamentos europeos y decisiones individuales sobre ayudas estatales que rigen actualmente las inversiones en el sector.
La asociación también reclamó mayor claridad sobre el apoyo público a las instalaciones de transporte multimodal en puertos marítimos con conexiones ferroviarias o por vías navegables interiores. «La coherencia de la política de ayudas estatales de la UE sigue siendo la mejor garantía de igualdad de trato, igualdad de condiciones y proporcionalidad, y el mejor medio para liberar el potencial de la inversión a largo plazo en los puertos europeos», concluyó Kerdjoudj.
FEPORT advirtió asimismo de que los costes de cumplimiento normativo, los prolongados procedimientos de autorización y el sistema de comercio de emisiones de la UE para el sector marítimo erosionan la ventaja competitiva de los puertos europeos frente a la competencia de puertos no comunitarios, e instó a la Comisión a traducir su conciencia sobre esta problemática en medidas concretas.
