Interferry, la asociación internacional que representa a las navieras que operan servicios de ferry, ha mostrado su respaldo a la nueva estrategia industrial marítima y portuaria presentada por la Comisión Europea el 4 de marzo de 2026. La organización considera que el plan comunitario reconoce el valor estratégico del sector de los ferris dentro del sistema de transporte europeo y recoge una de sus principales reivindicaciones: que los ingresos obtenidos por la aplicación del régimen europeo de comercio de derechos de emisión (ETS) se reinviertan en la descarbonización marítima.
La patronal del ferry interpreta que este planteamiento responde a una demanda mantenida desde hace tiempo por el sector, en un contexto en el que la transición energética de la flota europea exige un volumen de financiación muy elevado. Según recoge la propia estrategia comunitaria, las necesidades anuales de inversión para avanzar en la descarbonización del transporte marítimo oscilan entre 2.400 y 8.500 millones de euros.
A partir de esa estimación, Interferry considera relevante que la Comisión Europea plantee destinar una parte significativa de los cerca de 10.000 millones de euros anuales recaudados a través del ETS al despliegue de tecnologías limpias. Entre las medidas incluidas en la estrategia, la asociación cita la propuesta de crear un mecanismo específico de la Unión Europea para facilitar a las compañías marítimas derechos ETS vinculados al uso de combustibles sostenibles y sistemas de propulsión limpios.
La organización también observa que la estrategia presentada por Bruselas coincide con análisis recientes de grupos ecologistas sobre el potencial de electrificación de los ferris. En ese punto, Interferry sitúa la electrificación de los puertos y el suministro eléctrico en tierra a los buques atracados como una de las opciones más inmediatas para reducir emisiones en el corto plazo.
A juicio de la asociación, dotar a los puertos de infraestructuras para prestar electricidad desde tierra permite disminuir de forma notable las emisiones en las ciudades portuarias y, al mismo tiempo, reduce el riesgo de las inversiones que deben afrontar los operadores que apuestan por buques eléctricos de baterías. Esta combinación de infraestructuras portuarias y renovación tecnológica de la flota aparece, en su planteamiento, como una vía de aplicación directa frente a otras alternativas que requieren mayores plazos de maduración.
El director de Asuntos Institucionales de Interferry, Johan Roos, ha señalado que la Comisión Europea “se está moviendo en la dirección correcta” al plantear que los fondos del ETS se empleen en el mismo ámbito en el que se generan, es decir, en la descarbonización del transporte marítimo. No obstante, también ha advertido de que esos recursos deben dirigirse al conjunto de la industria y de la flota existente, y no quedar limitados a proyectos concretos de alta visibilidad pero con un alcance más reducido sobre el sector en su conjunto.
Roos sostiene que el proceso de descarbonización del ferry requiere medidas prácticas y aplicables de forma amplia. En ese marco, ha citado como prioridades el suministro eléctrico desde tierra, la electrificación y el acceso a combustibles alternativos. La posición de Interferry apunta así a una distribución de fondos que facilite actuaciones con impacto operativo inmediato, especialmente en líneas regulares y servicios con fuerte vinculación territorial.
Además del capítulo económico y tecnológico, la asociación ha valorado de forma positiva que la estrategia comunitaria incluya el compromiso de reducir cargas administrativas para las empresas del sector. Interferry entiende que este aspecto puede aliviar parte de la presión regulatoria que afrontan las navieras en el actual proceso de adaptación a las normas climáticas y energéticas europeas.
Junto a ello, la entidad considera relevante que la Comisión reconozca la necesidad de revisar la legislación europea cuando la Organización Marítima Internacional (OMI) establezca una medida global para la descarbonización del transporte marítimo. Para Interferry, este punto resulta especialmente importante con el fin de evitar dobles pagos o solapamientos regulatorios entre el marco comunitario y un futuro sistema de alcance internacional.
La única reserva expresada por la organización respecto a la nueva estrategia europea se refiere al bloque dedicado a la construcción naval. Interferry reconoce que la Comisión ha prestado atención a la industria europea de los astilleros, pero advierte de que las medidas que se articulen en ese ámbito deben servir de apoyo al mercado sin alterar su funcionamiento. En su valoración, cualquier iniciativa en favor de la construcción naval europea debe tener en cuenta tanto la competencia como las necesidades inmediatas de infraestructuras y servicio en las terminales.
Con esta posición, Interferry deja claro que comparte la orientación general de la estrategia comunitaria, especialmente en lo relativo al uso de los ingresos del ETS, la electrificación portuaria y la adaptación regulatoria. Al mismo tiempo, reclama que la aplicación práctica de estas medidas tenga en cuenta la realidad operativa de las navieras de ferry, la composición actual de la flota y la necesidad de acelerar actuaciones que puedan traducirse en reducciones de emisiones a corto y medio plazo.
La asociación ha manifestado, además, su disposición a colaborar con la Comisión Europea para identificar y eliminar obstáculos operativos que, a día de hoy, dificultan una transición eficiente del sector hacia modelos de menor impacto ambiental. Esa colaboración, según su planteamiento, debe orientarse a resolver problemas concretos que afectan a la operativa diaria del ferry y a la implantación de nuevas tecnologías en puertos y buques.
