El comisionado para el Corredor Mediterráneo, Josep Vicent Boira, ha comunicado al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible su decisión de dejar el cargo en un plazo aproximado de un mes. Según fuentes del departamento que dirige Óscar Puente, Boira regresará a la actividad académica en la Universidad de Valencia una vez completada la planificación del 100% del trazado de la infraestructura ferroviaria.
Por el momento, no hay un sustituto designado para ocupar el puesto, según las mismas fuentes, dado que la salida de Boira no se hará efectiva hasta dentro de varias semanas. El coordinador del corredor asumió el cargo en julio de 2018, tras la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno, lo que supone una permanencia de siete años y medio al frente de esta responsabilidad.
Boira, doctor en Geografía por la Universitat de València y profesor en el Departamento de Geografía de la misma institución, fue Premio Extraordinario de Licenciatura en 1986 y Premio Extraordinario de Doctorado en 1992. Ha ampliado estudios en universidades italianas como Parma, Macerata y Vercelli, y ha sido profesor visitante en la Miami University de Ohio en 2008 y 2011.
La figura del Coordinador del Corredor Mediterráneo fue creada en 2017 por el entonces Ministerio de Fomento, tras el impulso de la sociedad civil a través de la iniciativa «Quiero Corredor». Boira fue el segundo titular del puesto, después de que Juan Barrios ocupara la posición durante menos de un año.
El Gobierno considera que los avances en el Corredor Mediterráneo «son inequívocos» y que bajo el Ejecutivo de Pedro Sánchez este proyecto ha pasado «de ser una promesa a ser una realidad», con todos los tramos pendientes en fase de planificación. Según datos del Ministerio de Transportes, desde junio de 2018 hasta noviembre de 2025 se han licitado actuaciones por más de 8.381 millones de euros, lo que supone una activación de inversión superior a 20 millones de euros semanales.
En el mismo periodo, el Ministerio, a través de Adif, ha adjudicado trabajos por más de 6.607 millones de euros y se han ejecutado actuaciones por valor de 5.579 millones. El 83% del trazado se encuentra ya en fase de obra y un 36% está en servicio, frente al 21% que operaba en 2018.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, se refirió al estado actual de las obras del Corredor Mediterráneo durante su comparecencia en el Pleno del Senado la pasada semana. Respondiendo a una crítica de Junts sobre las inversiones en Cataluña, Puente afirmó que «el 82% del corredor está en ejecución o ejecutado, mientras que en 2018 el 60% del trazado estaba todavía sin planificar».
Hace menos de un mes, Boira compareció junto al secretario de Infraestructuras y Movilidad de la Generalitat de Catalunya, Manel Nadal, en un encuentro organizado por el medio Agenda Pública para abordar los desafíos y oportunidades del Corredor Mediterráneo. Durante su intervención, Boira mencionó que la Red Europea de Transporte es «el mejor instrumento para reforzar la autonomía estratégica europea», especialmente «en momentos de crisis geopolítica como el actual».
En aquel debate, el comisionado lanzó un reclamo a las instituciones comunitarias para adoptar una posición más propositiva, en especial frente a los proyectos foráneos que buscan consolidar la soberanía de otras potencias internacionales. «Ante proyectos foráneos, la Unión Europea debe sacar su propio mapa», afirmó Boira, situando el Corredor Mediterráneo como una pieza central de la estrategia europea de transportes.
El Corredor Mediterráneo constituye una infraestructura estratégica no solo para España, sino también para el conjunto de Europa. La construcción de este eje ferroviario, cuya extensión en territorio español abarca desde Girona hasta Algeciras, resulta fundamental para garantizar el acceso ferroviario a los puertos mediterráneos españoles y conectarlos con las redes de transporte del continente.
Dado el avance de la infraestructura, el Movimiento #QuieroCorredor, promovido por la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), dio el año pasado por finalizados los actos empresariales que celebraba de forma recurrente para reivindicar la ejecución del proyecto. Esta decisión se interpretó como una señal del grado de madurez alcanzado por las obras del corredor tras años de movilización del tejido empresarial del arco mediterráneo.
