La Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA) ha sacado a licitación el contrato para la demolición del Tinglado del Muelle Juan Carlos I, una nave ubicada en una de las zonas de mayor actividad del recinto portuario. El objetivo de esta actuación es liberar superficie para facilitar la gestión del creciente volumen de embarques y desembarques de unidades de carga completa, así como de vehículos en régimen de pasaje, especialmente en los periodos de alta demanda como los registrados durante la Operación Paso del Estrecho (OPE).
Según señala la documentación técnica, el tráfico de camiones en este muelle ha venido registrando un crecimiento sostenido muy elevado y las proyecciones apuntan a que se alcanzarán cifras cercanas a las 800.000 unidades en el horizonte de 2030. A ello se suma la necesidad de atender con mayor eficiencia el movimiento de vehículos ligeros, principalmente turismos, cuyo volumen también se incrementa de forma significativa durante los picos estacionales.
En paralelo, la actuación permitirá preparar el recinto portuario para la implementación del sistema europeo de entradas y salidas automatizadas (Entry Exit System, EES), una normativa comunitaria que entrará en vigor próximamente y que obligará a aplicar nuevos procedimientos de control de fronteras exteriores. Este cambio normativo requerirá superficies adicionales para la instalación de equipamiento y dispositivos de verificación, lo que refuerza la necesidad de reordenar el espacio actual disponible.
La demolición de la nave del Tinglado permitirá habilitar nuevas explanadas en el muelle Juan Carlos I, mejorando la operativa diaria de embarque y desembarque y optimizando los flujos logísticos en una de las terminales con mayor intensidad de uso del puerto. La intervención se enmarca en la estrategia de mejora de infraestructuras que la APBA viene desarrollando para reforzar la capacidad operativa del recinto y adaptarlo a las necesidades presentes y futuras del tráfico ro-ro.
La licitación contempla la retirada total de la estructura existente y la posterior adecuación del terreno para su uso inmediato como superficie logística. Aunque el contrato no incluye obras de nueva construcción, sí prevé actuaciones auxiliares necesarias para integrar el nuevo espacio en el circuito operativo del muelle.
Con esta actuación, la Autoridad Portuaria busca no solo atender el aumento de la demanda en el corto plazo, sino también dotar al recinto de mayor flexibilidad para futuras adaptaciones funcionales, en un contexto marcado por la evolución del comercio exterior, las exigencias regulatorias europeas y la creciente automatización de los procesos portuarios.
