La Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA) ha sacado a licitación por un importe de 183.000 euros la primera fase del proyecto de recuperación del Fuerte de Punta Carnero, una fortificación del siglo XVIII situada junto al faro del mismo nombre, en el término municipal de Algeciras. Los trabajos se centrarán en la ubicación, excavación y consolidación de las estructuras emergentes del recinto fortificado, declarado Bien de Interés Cultural, cuyos restos se encuentran actualmente semienterrados y de los que apenas afloran algunos muros que permiten identificar la presencia de la antigua construcción militar.
Esta primera fase está financiada por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible a través del programa del 2% Cultural y se integra en el Plan de Conservación y Puesta en Valor del Patrimonio Histórico de la APBA (PCPVPH). El objetivo de la actuación es llevar a cabo una excavación arqueológica que sirva de apoyo a las labores de detección, identificación y cualificación de los restos del recinto fortificado, incluyendo la localización de los espacios interiores inmediatos a los elementos emergentes visibles hasta alcanzar los niveles de pavimento, en caso de que se conserven.
Los resultados de esta excavación permitirán documentar la ubicación exacta del fuerte y su estado real de conservación, información imprescindible para poder definir las siguientes fases de la intervención. Una vez completada esta primera etapa, se procederá a la elaboración de un levantamiento topográfico detallado que servirá de base para el diseño de los trabajos de restauración posteriores, con el objetivo final, contemplado en el PCPVPH, de recuperar el fuerte y ponerlo en valor para permitir las visitas públicas.
Las ruinas del Fuerte de Punta Carnero se encuentran dentro del dominio público portuario adscrito al faro de Punta Carnero, lo que sitúa su conservación bajo la responsabilidad de la Autoridad Portuaria. El enclave se localiza al oeste de la Bahía de Algeciras, a las puertas del Estrecho de Gibraltar y dentro del Parque Natural del Estrecho, en un tramo de costa acantilada que le confiere un emplazamiento de notable valor paisajístico y patrimonial.
La historia del fuerte está directamente vinculada a la política de fortificación de la zona próxima a Gibraltar emprendida por el Gobierno de España tras la pérdida del Peñón en 1704. La fortificación se levantó hacia 1730 como parte del sistema de baterías artilleras situadas en la costa de la Bahía de Algeciras, diseñadas con la intención de proteger a la ciudad de posibles incursiones británicas y dar cobertura a las embarcaciones que se resguardaban en el puerto.
El recinto fortificado consistía en una batería de herradura a barbeta para seis piezas de grueso calibre, dotada de un repuesto para pólvora, un tinglado para pertrechos y dos cuerpos de guardia: uno destinado a un oficial y veinte hombres de infantería, y otro para un cabo y ocho artilleros. El conjunto se cerraba por la gola con un muro frente de hornabeque atronerado para fusil, una configuración que respondía a los criterios de ingeniería militar de la época para la defensa costera.
El fuerte fue destruido en febrero de 1810, poco antes de la llegada de las tropas napoleónicas al Campo de Gibraltar. La demolición se ejecutó en el marco de la alianza surgida dos años antes entre España e Inglaterra en el contexto de la Guerra de la Independencia, y se justificó por la necesidad de evitar que las fortificaciones españolas del litoral pudieran ser utilizadas por el ejército francés en contra de los intereses aliados en el Estrecho de Gibraltar. Desde entonces, los restos de la construcción han permanecido enterrados bajo las capas de sedimento acumuladas a lo largo de más de dos siglos.
La licitación de esta primera fase representa el inicio de un proceso que, de completarse en sus distintas etapas, permitirá la recuperación de un elemento patrimonial de relevancia histórica para Algeciras y para el conjunto del Campo de Gibraltar. El Fuerte de Punta Carnero forma parte del legado defensivo que se desplegó a lo largo de la bahía algecireña durante el siglo XVIII y que incluyó diversas baterías y fortificaciones costeras, la mayoría de las cuales han desaparecido o se encuentran en estado de abandono.
