La Autoridad Portuaria de Valencia (APV) ha puesto en marcha la elaboración de un plan de adaptación al cambio climático para los puertos de Valencia, Sagunto y Gandía, con el objetivo de aumentar la capacidad de respuesta de estas instalaciones ante fenómenos meteorológicos extremos y la evolución de las condiciones ambientales. La iniciativa se integra en el Plan Net Zero Emissions de Valenciaport, que articula la estrategia global de sostenibilidad y descarbonización del entorno portuario.
La actuación busca dotar a los tres recintos de herramientas de análisis y planificación que permitan anticipar los efectos del cambio climático sobre las infraestructuras, los servicios y la actividad portuaria. Entre los factores que se tendrán en cuenta figuran el oleaje, las lluvias intensas, las olas de calor y la variación del nivel del mar, variables que pueden afectar tanto a la operativa diaria como al estado de los activos portuarios.
Con este trabajo, la APV se alinea con las directrices fijadas por Puertos del Estado en el Marco Estratégico del Sistema Portuario de Interés General, que establece que en 2030 todos los puertos de titularidad estatal deberán disponer de planes de adaptación al cambio climático. La medida sitúa a Valenciaport en la fase inicial de un proceso de revisión técnica que deberá traducirse en propuestas concretas para cada uno de sus enclaves.
La redacción del plan ha sido adjudicada a la empresa pública Ineco por un importe de 181.229,35 euros, IVA no incluido, y contará con un plazo de ejecución de 14 meses. Durante ese periodo se abordará la identificación de los riesgos críticos de cada puerto, así como la definición de medidas específicas para reducir su exposición y vulnerabilidad.
El análisis prestará atención a las áreas consideradas prioritarias por su peso en la actividad y por su sensibilidad frente a episodios extremos. Entre ellas se encuentran los muelles, los diques, las terminales, los accesos y la propia operativa terminalista. El planteamiento contempla además un sistema de seguimiento y revisión continua para adaptar las actuaciones a la evolución de los riesgos y a la información que se vaya obteniendo.
La base del documento será un estudio de vulnerabilidad de los tres puertos y una evaluación del riesgo asociado a fenómenos meteorológicos adversos. A partir de ahí, se elaborará una propuesta de medidas orientadas a reducir los efectos potenciales de esos episodios sobre las infraestructuras y los servicios prestados en los recintos portuarios.
La APV prevé que estas medidas recojan el conjunto de impactos posibles derivados de situaciones climáticas extremas, así como la capacidad de resistencia de las instalaciones. El objetivo es contar con una hoja de ruta que permita ordenar prioridades y establecer actuaciones según el nivel de exposición de cada activo y su relevancia para el funcionamiento del puerto.
De acuerdo con el planteamiento anunciado, el plan deberá priorizar aquellas infraestructuras y servicios con mayor vulnerabilidad. También tomará como referencia mínima las medidas de adaptación genéricas que ya figuran en las estrategias desarrolladas previamente por la propia Autoridad Portuaria. Sobre esa base, las soluciones que se propongan como preferentes incorporarán un análisis coste-beneficio con el fin de valorar su viabilidad económica.
Esta dimensión económica aparece como uno de los elementos centrales del proceso, ya que permitirá relacionar el esfuerzo inversor necesario con la reducción del riesgo prevista en cada actuación. De ese modo, la planificación no se limitará a la identificación de amenazas, sino que incluirá una jerarquización de intervenciones en función de su eficacia y de su aplicación práctica.
La iniciativa forma parte del Plan Net Zero Emissions de la APV, un documento con el que Valenciaport se ha fijado el horizonte de 2035 para alcanzar la neutralidad en carbono en sus instalaciones. En ese mismo plazo, la autoridad portuaria contempla lograr la autosuficiencia energética, de manera que pueda generar la energía necesaria para cubrir los consumos vinculados a la actividad económica y comercial de los puertos que gestiona.
Ese plan constituye la referencia sobre la que la APV articula el proceso de descarbonización del conjunto de la comunidad portuaria. En ese ámbito participan no solo la propia autoridad portuaria, sino también navieras, terminalistas, operadores de transporte terrestre y prestadores de servicios portuarios, entre otros actores vinculados a la cadena logística.
Dentro de esa estrategia se incluyen actuaciones ya anunciadas para el Puerto de Valencia, como la construcción de dos nuevas subestaciones eléctricas, cuya entrada en funcionamiento está prevista entre 2026 y 2028. A ello se suma la implantación progresiva de puntos de suministro eléctrico a buques en terminales, mediante sistemas OPS, con el fin de facilitar la conexión de los barcos a la red durante su estancia en puerto.
La APV también prevé incorporar a lo largo de 2027 un sistema inteligente de gestión energética apoyado en la aplicación de gemelos digitales. Esta herramienta deberá servir para optimizar el uso de la energía en las instalaciones portuarias, mejorar la planificación operativa y disponer de modelos de simulación que permitan ajustar consumos y detectar necesidades de adaptación.
La puesta en marcha del plan específico para Valencia, Sagunto y Gandía añade así una nueva línea de trabajo a la estrategia ambiental de Valenciaport. En este caso, el foco se sitúa en la adaptación de las infraestructuras y de los servicios portuarios a un escenario climático cambiante, con especial atención a la continuidad operativa y a la protección de las instalaciones más expuestas.
La elaboración del documento durante los próximos 14 meses permitirá disponer de un diagnóstico actualizado sobre la situación de los tres puertos y de una propuesta de medidas ordenadas según su prioridad técnica y económica. Ese resultado será el que determine las siguientes fases de actuación en materia de adaptación climática dentro del sistema portuario gestionado por la APV.
