La Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) celebra desde hoy en Sevilla una reunión que determinará el futuro de la pesca de túnidos en el Atlántico y el Mediterráneo para los próximos años. El encuentro, que se prolongará hasta el 24 de noviembre en formato híbrido, reúne a más de 60 países con un objetivo central: revisar al alza la cuota de atún rojo, una especie cuya recuperación ha sido confirmada por los informes científicos de la propia organización.
España llega a esta cita con una posición clara. Como país europeo con mayor cupo de atún rojo, el Gobierno y el sector pesquero defenderán un incremento cercano al 19 por ciento para el trienio 2026-2028. Esta cifra se encuentra dentro del rango del 12 al 20 por ciento que los científicos de ICCAT consideran compatible con el buen estado del stock, tras años de restricciones severas que han permitido la recuperación de la especie.
En la actualidad, el Total Admisible de Capturas (TAC) de atún rojo del Atlántico oriental y el Mediterráneo se sitúa en torno a las 40.000 toneladas anuales. De esta cantidad, España dispone de algo más de 6.780 toneladas, que se distribuyen entre diversos segmentos de flota: el cerco del Mediterráneo, las almadrabas tradicionales del Golfo de Cádiz, los barcos de cebo vivo del Cantábrico, los cañeros de Canarias y las flotas artesanales del Estrecho y del Mediterráneo.
Si ICCAT aprueba una subida significativa, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ya ha anunciado que revisará el real decreto que regula esta pesquería. Esta revisión buscaría permitir la participación de nuevos segmentos de flota y atender las demandas de la pesca artesanal y de las capturas accesorias. El reparto interno de la cuota española es, por tanto, otro de los temas que deberá abordarse en los próximos meses.
La delegación europea negociará en Sevilla representando a los 27 Estados miembros en un escenario complejo. En la mesa se cruzan intereses históricos y nuevas aspiraciones. Por un lado, potencias pesqueras con flotas altamente desarrolladas como la Unión Europea o Japón. Por otro, países emergentes que reclaman una mayor porción del recurso para desarrollar sus propias pesquerías. El presidente de ICCAT, Ernesto Penas, ha advertido en los días previos que, tras el éxito del plan de recuperación, no se puede fallar ahora en la gestión. Penas ha llamado a encontrar un equilibrio entre la explotación económica y la sostenibilidad a largo plazo.
Para la flota española, la cita de Sevilla representa mucho más que una negociación de cifras. El atún rojo se ha convertido en una especie refugio para muchas empresas afectadas por la caída de otras pesquerías, la presión de especies invasoras o la competencia creciente en los mercados internacionales. En el Estrecho y el Golfo de Cádiz, las almadrabas y los barcos artesanales vienen denunciando desde hace años que la expansión del atún, unida a la invasión del alga Rugulopteryx okamurae, ha modificado por completo el equilibrio ecológico.
Esta alteración ha reducido la presencia de especies tradicionales como el voraz, el pez sable o el pulpo, lo que ha aumentado la dependencia de una cuota suficiente de atún rojo para sostener las economías locales. En el Cantábrico, las empresas de cebo vivo subrayan que llevan más de una década aplicando medidas estrictas de control, cupos individualizados y sistemas de seguimiento que han contribuido de forma decisiva a la recuperación de la especie.
El mensaje que llega desde las organizaciones de productores y cofradías es claro: el esfuerzo realizado por la flota europea y, en particular, por la española debe verse recompensado con un escenario de estabilidad y crecimiento moderado. Este escenario permitiría planificar inversiones, renovar buques y mantener empleo en tierra y a bordo.
En paralelo a la negociación del atún rojo, la agenda de ICCAT incluye otros temas relevantes para el sector español. La organización debatirá sobre la situación del bonito del norte, que los científicos sitúan en un estado biológico muy favorable. También se analizará el pez espada del Atlántico norte y sur, con situaciones diferenciadas, y varias especies de tiburones sometidas a una fuerte presión pesquera. La gestión de los atunes tropicales, como el rabil, el listado y el patudo, esenciales para la industria conservera, también forma parte de la agenda. Esta gestión incluye los periodos de veda y el uso de dispositivos concentradores de peces.
La reunión de Sevilla llega después de un intenso trabajo técnico a lo largo del año. El comité científico de ICCAT ha desarrollado nuevos modelos de evaluación y ha testado estrategias de gestión basadas en reglas de control de capturas. El objetivo es dotar a la Comisión de herramientas que permitan ajustar los TAC de forma predecible en función del estado del stock. Esta aproximación busca reducir la incertidumbre política que rodea cada trienio de negociación.
Los documentos preparatorios apuntan ya a dos escenarios concretos de aumento del TAC global de atún rojo, que podrían situarlo en torno a las 45.000-48.000 toneladas anuales en el periodo 2026-2028. Estas cifras representarían un incremento significativo respecto a las 40.000 toneladas actuales y reflejarían la recuperación confirmada de la especie.
Más allá de los números, la reunión de ICCAT en Sevilla tiene una fuerte carga simbólica para España. El país alberga la sede de la organización en Madrid desde 1966 y se ha consolidado como una de las potencias clave en la gobernanza internacional de los túnidos. El sector pesquero español llega con la vista puesta en un resultado que consolide el caso de éxito del atún rojo y permita, al mismo tiempo, responder a las necesidades de la flota y de las comunidades costeras que dependen de esta especie.
Durante los próximos días, la negociación se desarrollará en sesiones de panel, grupos técnicos y encuentros bilaterales en el hotel sevillano que acoge la cumbre. En estas reuniones se calibrarán apoyos, se intercambiarán propuestas de texto y se buscarán equilibrios que permitan cerrar un acuerdo de consenso antes del 24 de noviembre.
Para la flota española, el objetivo es lograr un aumento significativo de la cuota de atún rojo que reconozca el esfuerzo realizado, consolide el empleo y fortalezca su posición en un mercado global cada vez más competitivo. Sin embargo, el sector es consciente de que el verdadero capital a proteger sigue siendo el buen estado de los stocks, garantía de la sostenibilidad a largo plazo de esta pesquería estratégica.
