La Organización Marítima Internacional (OMI) continúa trabajando en su plan de descarbonización tras el aplazamiento de la adopción del fondo global para las emisiones del transporte marítimo, una de las medidas más relevantes en discusión durante la última sesión del Comité de Protección del Medio Marino (MEPC). Desde Barcelona, donde participó en la conferencia anual de WISTA International, el secretario general de la organización, Arsenio Domínguez, ofreció una valoración positiva del proceso, a pesar del retraso en la toma de decisiones.
A juicio de Domínguez, no se trató de una reunión habitual. “No debemos valorar a la OMI únicamente por el aplazamiento”, afirmó. En su opinión, el encuentro debe entenderse dentro de un contexto geopolítico cambiante, con múltiples actores enfrentando nuevas realidades y prioridades. “Lo importante es que estamos adaptándonos, aprendiendo de los escenarios y avanzando con el trabajo pendiente”, añadió.
El fondo, conocido como Net Zero Framework (NZF), proponía establecer un sistema internacional de contribuciones económicas basadas en las emisiones de los buques. Aunque no se logró su aprobación, la OMI ha comenzado ya a abordar los aspectos técnicos vinculados al mecanismo: desde la gestión administrativa hasta los procedimientos de certificación y trazabilidad. Lo que iba a realizarse tras la adopción, se está ejecutando ahora, según indicó Domínguez, lo que podría facilitar una implementación más robusta en el futuro.
El secretario general subrayó que los debates mantenidos entre delegados, incluso en presencia de desacuerdos, son un signo saludable de funcionamiento institucional. “Lo más importante es que los Estados miembros están hablando entre ellos. Las diferencias existen, pero las conversaciones también, y eso permite construir soluciones. Ese es el valor del multilateralismo”, señaló.
Diversidad, criminalización y nuevas competencias: ejes paralelos en la agenda
Además del trabajo medioambiental, el secretario general reafirmó su compromiso con otras líneas estratégicas de su mandato, como la diversidad de género en el sector marítimo. A pesar del aumento de la participación en la reciente encuesta elaborada junto con WISTA, los resultados no reflejan todavía un cambio sustancial. Domínguez reconoció que queda trabajo por hacer: “La sensibilización ha crecido, pero los números aún no acompañan. Tenemos que ser constantes”.
En este sentido, recordó que el pasado mes de julio se presentó ante el Consejo de la OMI una estrategia interna sobre género y diversidad, destinada a orientar tanto el trabajo de la secretaría como el de los Estados miembros. Para Domínguez, procesos como la revisión del Convenio STCW, la transición energética y el desarrollo de tecnologías como los buques autónomos pueden convertirse en puntos de entrada para atraer a mujeres y jóvenes al sector.
“Estamos viendo avances, pero hay que insistir. Los desafíos deben afrontarse con continuidad y acción, y eso es lo que nos permitirá mostrar progreso real”, explicó.
Otro de los asuntos abordados por Domínguez fue la criminalización de los marinos, una problemática histórica que ha sido objeto de atención prioritaria este año a través del Comité Jurídico. El secretario general aseguró que se han intensificado los contactos diplomáticos con los Estados miembros y que, en varios casos concretos, se están observando señales de progreso.
Según detalló, los Estados han mostrado disposición a colaborar y transmitir información relevante a sus autoridades nacionales, lo que ha contribuido a mejorar la respuesta institucional. “Estamos recibiendo comentarios útiles que nos permiten avanzar en situaciones que antes parecían bloqueadas”, apuntó.
Por último, Domínguez mencionó la necesidad de fortalecer la cooperación con otros organismos internacionales, como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en temas que, aunque no están dentro del mandato directo de la OMI, sí impactan en el transporte marítimo y requieren enfoques coordinados.
