La Comisión Europea inició el pasado 5 de agosto su participación en las nuevas rondas de negociaciones del Tratado Mundial sobre los Plásticos (CIN-5.2), que se celebran en Ginebra (Suiza) y que se prolongarán hasta el 14 de agosto. El objetivo de este proceso multilateral es alcanzar un acuerdo legalmente vinculante para abordar la creciente contaminación por plásticos a escala global.
La Unión Europea ha reiterado su posición favorable a un tratado ambicioso que actúe sobre todo el ciclo de vida de los plásticos, desde la producción hasta su eliminación, incluyendo restricciones específicas a aquellos productos plásticos que presentan riesgos significativos para la salud humana y el medio ambiente. Además, ha defendido la incorporación de disposiciones sobre la gestión ambientalmente racional de los residuos plásticos.
Según los datos publicados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en 2021, la producción mundial de plásticos ha alcanzado los 400 millones de toneladas anuales. Sin embargo, solo el 12 % de esos residuos se incinera y apenas el 9 % se recicla, lo que deja una proporción mayoritaria sin tratamiento adecuado y con un impacto directo sobre ecosistemas terrestres y marinos.
La comisaria de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, Jessika Roswall, tiene previsto asistir al segmento ministerial de las negociaciones el próximo 12 de agosto, donde subrayará la necesidad de reforzar la cooperación internacional. En una declaración previa, Roswall ha advertido de que, de mantenerse las tendencias actuales, la producción de plásticos podría triplicarse de aquí a 2060. En este contexto, ha reiterado el compromiso de la UE con una solución multilateral que combine ambición política con instrumentos regulatorios eficaces.
Las negociaciones actuales dan continuidad a los trabajos iniciados en la sesión celebrada en diciembre de 2024, en la que se lograron avances técnicos, aunque no fue posible alcanzar un consenso definitivo. Desde entonces, las delegaciones han seguido trabajando para acercar posturas en torno a cuestiones como los objetivos de reducción de plásticos vírgenes, los mecanismos de financiación del futuro tratado y el seguimiento del cumplimiento por parte de los Estados firmantes.
La UE ha defendido en este proceso un marco que permita establecer estándares globales, fomentar la innovación en materiales sostenibles y apoyar a los países en desarrollo en la gestión de residuos. Asimismo, ha apostado por introducir compromisos vinculantes que eviten la fragmentación normativa y faciliten la trazabilidad y control de los flujos internacionales de plásticos y residuos.
El resultado de esta ronda de negociaciones podría sentar las bases para la redacción final del tratado, cuyo borrador se espera consolidar antes de finalizar el año.
