La Dirección General de la Marina Mercante, dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, ha conmemorado este 1 de agosto el 30 aniversario de la entrada en vigor del Real Decreto 1246/1994, norma que estableció la estructura y competencias de las Capitanías Marítimas. Esta disposición supuso el inicio de un modelo de descentralización administrativa pionero en Europa y ha configurado durante tres décadas una red territorial clave para la gestión del sistema marítimo español.
La celebración de este aniversario ha coincidido con la inminente puesta en marcha de una plataforma electrónica orientada a digitalizar los trámites que hasta ahora debían realizarse de forma presencial en las Capitanías. Esta herramienta permitirá, entre otros procedimientos, gestionar en línea el despacho y rol de buques mercantes y pesqueros, así como el de embarcaciones de recreo y de transporte interior. Además, integrará el enrole y desenrole de tripulaciones, con el objetivo de simplificar estos trámites, mejorar su eficacia para los usuarios y aliviar la carga de trabajo de las Capitanías.
Durante estos 30 años, las Capitanías Marítimas han desarrollado una amplia gama de competencias relacionadas con la ordenación de la navegación marítima y la supervisión de la flota civil. Actualmente, España dispone de una red conformada por 30 Capitanías Marítimas y 78 distritos marítimos que operan bajo su coordinación. Estos órganos se encargan, entre otras funciones, de la supervisión de los registros de buques y empresas marítimas en sus respectivos territorios, la tramitación de títulos profesionales y de recreo, y la gestión del despacho de buques y de las tripulaciones.
La directora general de la Marina Mercante, Ana Núñez Velasco, ha señalado que este modelo de gestión “ha demostrado una notable capacidad de adaptación a los desafíos del sector marítimo”, y ha recordado el papel que jugaron las Capitanías durante la pandemia, cuando el comercio marítimo internacional continuó funcionando con normalidad gracias al esfuerzo del personal técnico y administrativo desplegado en todo el territorio.
Asimismo, Núñez ha puesto en valor las actuaciones llevadas a cabo en materia de seguridad marítima y prevención de la contaminación, ámbitos en los que las Capitanías ejercen competencias directas. En este sentido, ha subrayado que los vertidos procedentes de buques se han reducido “considerablemente” en las últimas décadas, gracias tanto a las labores de vigilancia como a las campañas de inspección. También ha destacado el papel que juegan estos órganos en la coordinación de las emergencias relacionadas con el salvamento de vidas humanas en el mar, tareas en las que actúan junto con Salvamento Marítimo.
Las inspecciones técnicas a los buques en construcción y las inspecciones operativas a los buques que hacen escala en puertos españoles forman parte también de las competencias clave de las Capitanías. Estas revisiones, que en ocasiones pueden prolongarse durante varios días, garantizan que los buques que navegan por aguas bajo soberanía, jurisdicción o derechos soberanos del Estado español cumplen con la normativa internacional y nacional en materia de seguridad marítima y protección del medio ambiente. También inspeccionan mercancías peligrosas y pueden autorizar o denegar la entrada y salida de buques de aguas nacionales, en función del cumplimiento de los requisitos legales.
Las Capitanías están dirigidas por un capitán marítimo y cuentan con equipos técnicos compuestos por inspectores de seguridad, especialistas en asuntos jurídicos y personal administrativo. Su estructura permite gestionar procedimientos sancionadores, coordinar respuestas ante emergencias y emitir informes técnicos sobre operaciones portuarias o incidentes de navegación.
Además, estos órganos trabajan de forma estrecha con las autoridades portuarias en todas aquellas situaciones que afectan al ámbito portuario, especialmente en lo que respecta a emergencias relacionadas con la seguridad y la contaminación. Su labor incluye también la colaboración con otras administraciones territoriales y entidades sociales, lo que refuerza su papel como elementos integradores del tejido institucional costero.
De cara al futuro, la directora general ha señalado que las Capitanías serán actores fundamentales en la aplicación de la Estrategia Marítima de España 2025-2050, recientemente aprobada, y que contempla, entre sus principales líneas de actuación, la modernización del sector y la transición hacia un modelo más sostenible y descarbonizado.
Treinta años después de su creación formal, las Capitanías Marítimas continúan siendo el eje vertebrador de la administración marítima periférica, al servicio de la seguridad, la legalidad y la eficiencia del sistema marítimo español. Su evolución se orienta ahora hacia una mayor digitalización de procesos y una gestión más eficiente, en un contexto de transformación tecnológica y adaptación a los objetivos medioambientales nacionales y europeos.
