A.P. Møller-Maersk cerró el tercer trimestre de 2025 con un retroceso en sus principales indicadores financieros, condicionado por el deterioro de los fletes marítimos y las tensiones macroeconómicas y geopolíticas globales. No obstante, el grupo danés logró limitar el impacto gracias al sólido comportamiento de su división de terminales y a las eficiencias operativas derivadas del despliegue de la red East-West desarrollada junto a Hapag-Lloyd dentro de la cooperación Gemini.
La facturación consolidada de Maersk alcanzó los 14.210 millones de dólares entre julio y septiembre, lo que supone una caída interanual del 9,9%. El beneficio operativo (EBIT) se redujo de forma significativa, pasando de 3.310 millones a 1.280 millones de dólares, mientras que el EBITDA disminuyó un 44% hasta los 2.690 millones. Estos resultados se sitúan en línea con la ralentización de la demanda en ciertas rutas clave y la presión continuada sobre las tarifas de transporte marítimo.
El segmento Ocean, que representa el núcleo de la actividad del grupo, registró una caída del 17% en ingresos, hasta los 9.180 millones de dólares, y su EBIT se contrajo más del 80%, quedando en 567 millones. La compañía atribuye esta evolución a la fuerte corrección de las tarifas, las cuales descendieron un 31% respecto al mismo trimestre de 2024, con una media de 2.244 dólares por FFE frente a los 3.236 del año anterior. A pesar de ello, la compañía calificó como “sólido” el comportamiento de esta unidad, sustentado por un incremento interanual del 7% en los volúmenes cargados, que alcanzaron los 3,397 millones de FFE, con una utilización de capacidad del 94%.
El despliegue de la red East-West bajo el marco de la cooperación Gemini con Hapag-Lloyd ha tenido un impacto positivo en la operativa de la compañía, permitiendo mejoras en fiabilidad, reducción de costes y mayor eficiencia incluso en contextos climáticos adversos. En comparación con el segundo trimestre, los volúmenes transportados aumentaron un 5,2%, mientras que las tarifas medias se mantuvieron estables debido a un mayor nivel al inicio del periodo, que compensó el descenso registrado hacia el final del trimestre. Maersk también reportó una mejora en el consumo de combustible y una ligera reducción del coste unitario a precio fijo de bunker (-0,8%), que ayudó a contener los costes operativos.
APM Terminals consolida su crecimiento y alcanza niveles récord
Uno de los aspectos más positivos del trimestre para Maersk fue el comportamiento de su división de terminales. APM Terminals obtuvo unos ingresos de 1.450 millones de dólares, un 22% más que en el mismo periodo del año anterior, mientras que el EBIT se situó en 571 millones, apoyado en el aumento del volumen de contenedores gestionados y en mayores ingresos por almacenamiento. La compañía señaló que varios recintos operan ya cerca de su límite óptimo de capacidad, en un contexto de elevada utilización. La red Gemini fue identificada como un factor relevante en el incremento de tráfico registrado en ciertas instalaciones estratégicas.
En paralelo, la división de Logística & Servicios mantuvo una evolución estable, con ingresos de 3.980 millones de dólares y un EBIT de 218 millones, frente a los 200 millones del tercer trimestre de 2024. El margen EBIT mejoró ligeramente hasta el 5,5%, favorecido por una mayor rentabilidad de los servicios Fulfilled by Maersk y una disciplina continuada en el control de costes.
El grupo danés incrementó su inversión en activos estratégicos, destinando 1.200 millones de dólares a gasto de capital, frente a los 941 millones del año anterior, concentrando estos recursos en la expansión de capacidades portuarias y en el fortalecimiento de sus servicios logísticos integrados.
El entorno operativo en el tercer trimestre estuvo marcado por un crecimiento de la demanda global de contenedores de entre el 3% y el 5%, según las estimaciones de la naviera. Las exportaciones desde Asia oriental, especialmente China, siguieron siendo el principal motor del tráfico internacional, mientras que las importaciones se mantuvieron estables en Europa, África, Latinoamérica y Asia Central. En cambio, el flujo hacia Norteamérica —en particular desde China— mostró signos de contracción. La oferta de capacidad continuó creciendo, con una flota nominal un 7,6% superior a la de hace un año y un nivel de desguace prácticamente inexistente, mientras que la capacidad inactiva se mantuvo contenida. El Shanghai Containerized Freight Index (SCFI) reflejó esta presión sobre las tarifas, con caídas del 10% respecto al segundo trimestre y del 52% en comparación con el mismo periodo de 2024.
Balance acumulado y previsiones revisadas
En los nueve primeros meses del ejercicio, Maersk acumuló ingresos por valor de 40.700 millones de dólares, apenas por debajo de los 40.900 millones del mismo periodo de 2024. El descenso se concentra en el segmento Ocean, que perdió 827 millones, compensado en parte por aumentos de 110 millones en Logística & Servicios y de 715 millones en la actividad de terminales.
El EBITDA acumulado se situó en 7.700 millones de dólares, 837 millones menos que en el mismo periodo del año anterior, con Ocean como principal factor de caída. La división logística aportó 225 millones adicionales y Terminales sumó 223 millones, aunque ambos segmentos también enfrentaron mayores costes operativos. El EBIT totalizó 3.400 millones, una reducción de 1.100 millones, explicada por la menor rentabilidad y el incremento de amortizaciones, aunque parcialmente compensada por mejores resultados en empresas participadas en el negocio portuario.
En cuanto a las perspectivas para el conjunto del año, Maersk revisó al alza el límite inferior de sus previsiones, y ahora espera un EBITDA subyacente de entre 9.000 y 9.500 millones de dólares, y un EBIT subyacente de entre 3.000 y 3.500 millones. La estimación anterior se situaba entre 8.000 y 9.500 millones para el EBITDA y entre 2.000 y 3.500 millones para el EBIT, reflejando una cierta estabilización en el entorno de mercado en el último tramo del ejercicio.
