Baleària reunió este martes en Algeciras a familiares, compañeros y representantes del sector marítimo en un acto de homenaje a Manuel Rejano Melgar, histórico responsable de la zona sur de la naviera y figura vinculada durante décadas al desarrollo de las conexiones del Estrecho. El auditorio Millán Picazo acogió una despedida civil centrada tanto en su trayectoria profesional como en la dimensión personal de quien fue uno de los nombres de referencia en la operativa marítima entre Algeciras, Tarifa, Ceuta y Tánger.
La convocatoria congregó a un amplio número de asistentes, entre ellos miembros de su familia, directivos de la compañía y trabajadores que compartieron con Rejano una larga etapa profesional. Por parte de Baleària acudieron su presidente, Adolfo Utor, y el director general, Georges Bassoul, además de empleados y colaboradores que quisieron participar en un encuentro atravesado por la emoción y por el recuerdo de una figura muy presente en la evolución de la naviera en el sur peninsular.
Durante el acto, las intervenciones coincidieron en presentar a Rejano como un profesional de dedicación constante, muy ligado al funcionamiento diario de la compañía y con una implicación total en la operativa del Estrecho. Quienes trabajaron con él evocaron una manera de entender el servicio basada en el seguimiento minucioso de cada detalle y en la búsqueda permanente de ajustes en una ruta de elevada exigencia técnica y comercial, donde cualquier variación en la operativa tiene efecto directo sobre el resultado final.
La idea de continuidad estuvo también muy presente en el homenaje. Sus compañeros incidieron en que deja una estructura de trabajo asentada y una forma de gestionar pensada para sostener la actividad con regularidad y precisión. En ese repaso a su perfil profesional apareció de forma reiterada su capacidad para dirigir desde la práctica cotidiana, con una forma de mando apoyada en la constancia, el conocimiento de la operativa y el ejemplo diario ante su equipo.
El recuerdo de Manuel Rejano no quedó limitado al ámbito estrictamente empresarial. En el auditorio se evocó asimismo su vínculo con el mar, con los buques y con Ceuta, ciudad a la que permaneció estrechamente unido y cuya conectividad con Algeciras ocupó una parte central de su actividad profesional. Su papel en la consolidación de esa línea fue señalado como una de las aportaciones más relevantes de una carrera desarrollada en un enclave de gran importancia para el transporte marítimo de pasajeros y mercancías.
En representación de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras intervino su presidente, Gerardo Landaluce, que asumió la participación institucional tras la ausencia de Juan Manuel Doncel por motivos familiares. En su intervención, Landaluce situó a Rejano como una de las personas que formaron parte del crecimiento del puerto y del entorno marítimo de la Bahía durante las últimas décadas. La colaboración mantenida durante años entre la comunidad portuaria y el equipo que dirigía en Baleària fue presentada como un elemento ligado al desarrollo operativo del enclave algecireño.
El homenaje incluyó además un recorrido audiovisual por las distintas etapas de su carrera, desde sus inicios en Trasmediterránea y Buquebus hasta su incorporación a Baleària y su consolidación como delegado de la zona sur. Ese repaso permitió reconstruir una trayectoria ligada de forma continuada al transporte marítimo de pasajeros y a las rutas del Estrecho, un ámbito en el que acumuló experiencia a lo largo de varias décadas.
La figura del directivo ceutí quedó igualmente asociada a su larga relación profesional con Adolfo Utor. Desde la presidencia de Baleària se trasladó una semblanza centrada en la disponibilidad constante de Rejano, su honestidad en momentos complejos y el equilibrio que aportaba dentro de la organización. En esa evocación personal apareció también la imagen de un profesional acostumbrado a mantenerse activo hasta el final, plenamente ligado a la actividad de la empresa y a los proyectos en curso en la zona sur.
El homenaje dejó espacio para una dimensión más íntima del recuerdo. A lo largo del acto se sucedieron referencias no solo al responsable operativo, sino también al compañero de trabajo, al amigo y al entorno familiar de Manuel Rejano, del que se subrayaron su papel como marido, padre y abuelo. Esa mirada personal convivió con la sensación compartida de que quedan iniciativas pendientes en las que había estado implicado y que ya no podrá ver terminadas, entre ellas la llegada del barco-hotel a Ceuta o la entrada en servicio de nuevos buques en Tarifa.
El cierre del acto correspondió a su hijo, que agradeció el reconocimiento recibido por parte de la compañía, de los asistentes y del sector marítimo. En esa intervención final se trasladó la idea de que la integridad y el compromiso atribuidos a Manuel Rejano habían quedado reflejados en el tono general de la despedida y en las palabras pronunciadas a lo largo de la jornada.
Manuel Rejano falleció el pasado 4 de marzo después de haber dedicado más de veinte años a Baleària como máximo responsable de una zona considerada estratégica para la naviera. Su trayectoria quedó ligada a la consolidación de las conexiones entre Algeciras, Tarifa, Ceuta y Tánger, así como al desarrollo de una operativa especialmente sensible dentro del sistema marítimo del sur peninsular. El homenaje celebrado en Algeciras dejó constancia de esa huella profesional y personal en una comunidad portuaria y empresarial con la que mantuvo una relación continuada durante años.
