El Puerto de Tarragona ha iniciado este lunes la mayor operación de descarga de su historia con la llegada del buque “MV TOMINI K11”, un granelero tipo capesize procedente de Brasil con más de 208.000 toneladas de mineral de hierro. Atracado en el Muelle de Cataluña, el buque permanecerá aproximadamente una semana en operaciones gestionadas por Euroports, lo que supone un paso relevante en el proceso de transformación del puerto hacia tráficos más sostenibles y adaptados a las nuevas demandas del mercado.
El “MV TOMINI K11” tiene una eslora de casi 300 metros, 50 metros de manga y un calado de 18,40 metros, con un tonelaje de peso muerto (TPM) de 208.214 toneladas. Sus dimensiones y capacidad lo sitúan en la categoría de buques capesize, diseñados para rutas oceánicas y puertos con infraestructuras específicas, ya que no pueden utilizar pasos marítimos como el canal de Suez o el canal de Panamá.
El mineral descargado se destina principalmente a la industria siderúrgica, en un contexto de creciente demanda por parte de sectores industriales europeos. Esta operación forma parte de una estrategia de diversificación de tráficos iniciada por la Autoridad Portuaria de Tarragona ante la progresiva reducción del movimiento de carbón en sus muelles.
Para acoger este tipo de buques, el Puerto ha realizado mejoras en su infraestructura. Durante el verano se instalaron nuevas defensas en el Muelle de Cataluña, con una inversión cercana a los dos millones de euros. Estas instalaciones permiten operaciones con buques de gran tonelaje en condiciones de seguridad y eficiencia adecuadas. Según fuentes portuarias, se trata de una inversión alineada con el objetivo de aumentar la capacidad operativa del recinto sin necesidad de ampliaciones exteriores.
Desde el punto de vista logístico, la operación está siendo ejecutada con equipos especializados de Euroports que permiten una descarga continua y segura del mineral. La planificación ha contemplado la optimización de tiempos de descarga para reducir al mínimo la estancia del buque en puerto, maximizando así la eficiencia de la escala.
Además del interés económico, la operación presenta implicaciones medioambientales relevantes. El transporte marítimo es uno de los modos más eficientes en términos de consumo energético por tonelada transportada. En el caso de buques capesize, esta eficiencia se multiplica: un buque de más de 200.000 toneladas puede reducir hasta en un 45% las emisiones por unidad de carga frente al uso combinado de varios buques más pequeños. Según estimaciones del sector, un trayecto entre Brasil y Europa en un buque de estas características podría evitar la emisión de cerca de 4.000 toneladas de CO₂, lo que equivale aproximadamente a las emisiones anuales de 2.000 vehículos.
La elección del mineral de hierro como nueva línea de tráfico no es casual. Su creciente uso en la industria y su menor huella ambiental en comparación con otros productos como el carbón lo convierten en una carga estratégica para el futuro del puerto. Este movimiento se enmarca en una tendencia más amplia en los puertos mediterráneos, orientada a adaptar los tráficos a criterios de sostenibilidad, eficiencia energética y competitividad.
