Un equipo internacional de investigadores liderado por el Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), en colaboración con las universidades de Bergen y Oslo, ha analizado los mecanismos que permiten al atún rojo reproducirse con éxito en el Mediterráneo occidental, a pesar de la baja productividad de sus aguas superficiales durante el verano.
El estudio concluye que la clave está en la capacidad de las larvas para mantener una dieta flexible y eficiente basada en presas escasas, pero de alto valor nutricional. En un entorno donde el plancton disponible es limitado, las larvas aprovechan pequeños organismos como nauplias, copépodos y cladóceros, que les aportan la energía necesaria para mantener tasas de crecimiento adecuadas.
La investigación se ha apoyado en un modelo bioenergético que integra variables de metabolismo, temperatura del agua y disponibilidad de presas. Este enfoque ha permitido estimar las condiciones en las que las larvas pueden crecer y sobrevivir. Los resultados muestran que, incluso en zonas con baja densidad de alimento, los juveniles logran cubrir sus demandas energéticas siempre que incorporen a su dieta organismos con mayor contenido calórico.
No obstante, los científicos advierten de un límite térmico. Según el estudio, cuando la temperatura del agua se aproxima a los 28 °C, las larvas ya no son capaces de compensar su metabolismo acelerado con el alimento disponible. Este umbral se convierte en un factor de riesgo en escenarios de calentamiento global y en la creciente incidencia de olas de calor marinas en el Mediterráneo.
El atún rojo es una especie de gran importancia tanto ecológica como económica, y sus zonas de reproducción en el Mediterráneo han sido objeto de un intenso seguimiento en las últimas décadas. Los resultados de este estudio aportan información relevante para la gestión de la especie, especialmente en un contexto de cambios ambientales que pueden alterar su ciclo reproductivo.
La investigación ha sido financiada por el proyecto TUNAWAVE (PID2022-140403OB-I00) del Ministerio de Ciencia e Innovación y la Agencia Estatal de Investigación, con cofinanciación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). También ha contado con el apoyo del proyecto BALEATUN, impulsado por el Govern de les Illes Balears a través del Impost del Turisme Sostenible, y del proyecto TUNIBAL, enmarcado en el Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura (FEMPA) dentro del Programa Nacional de recopilación y gestión de datos del sector pesquero.
Con estos resultados, los investigadores señalan que la capacidad de adaptación de las larvas de atún rojo es notable, pero también ponen sobre la mesa los riesgos que afronta la especie en un Mediterráneo sometido a episodios de calor extremo cada vez más frecuentes.
