La fragata Álvaro de Bazán, perteneciente a la Armada española y actualmente integrada en una de las agrupaciones navales permanentes de la OTAN, ha llevado a cabo tareas de vigilancia y seguimiento de un convoy compuesto por embarcaciones rusas que navegaban por el mar de Alborán, con rumbo al Estrecho de Gibraltar.
La operación, que ha estado bajo el control operativo del Comandante del Mando de Operaciones, comenzó cuando el buque español adelantó su salida del puerto de Cartagena (Murcia) tras detectar la aproximación de los buques rusos. Según ha informado el Estado Mayor de la Defensa (EMAD), se trataba de dos mercantes, el General Skobelev y el Sparta IV, escoltados por la fragata Almirante Grigorovich, todos ellos con pabellón ruso.
Durante varios días, la fragata española acompañó al convoy en su tránsito por aguas próximas al litoral andaluz, en una misión de presencia y control en un enclave estratégico como es el Estrecho. La vigilancia se prolongó hasta que los buques rusos abandonaron aguas de soberanía española y entraron en espacio marítimo portugués. En ese momento, la labor de seguimiento fue asumida por un patrullero de la Armada lusa, que continuó monitorizando su avance por el Atlántico hacia el norte.
Además de esta operación, el Álvaro de Bazán también supervisó la actividad del submarino ruso Krasnodar y de la fragata Almirante Golovko en el Mediterráneo oriental, en el marco de sus funciones como unidad integrada en el dispositivo naval de la Alianza Atlántica.
Finalizadas estas labores, el buque español puso rumbo al Arsenal de El Ferrol, su base de operaciones, donde ya ha atracado.

