El Puerto de Tarragona ha homenajeado al expresidente Antonio Pujol (1987-1995), una figura clave en la modernización del puerto y en su integración con la ciudad. Coincidiendo con la festividad de la Virgen del Carmen, patrona de la gente del mar, se ha inaugurado una nueva plaza con su nombre, ubicada en la rotonda del Puente de la Petxina, un espacio simbólico que conecta la ciudad con el Serrallo y marca el inicio del Moll de Costa.
El acto ha contado con la presencia del propio Antonio Pujol, así como del actual presidente de la Autoridad Portuaria de Tarragona, Santiago J. Castellà, y diversos representantes institucionales.
Durante su intervención, Santiago Castellà ha señalado que “Antoni Pujol ha sido un referente para el Puerto de Tarragona. Durante su presidencia, tuvo la visión y el acierto de abrir los espacios del Moll de Costa a la ciudadanía y reconvertirlos en un espacio cultural. Esta fue la chispa de lo que hoy en día es una verdadera Rambla de la Cultura”.
La ubicación elegida para la nueva plaza no es casual. La rotonda donde se ha instalado la placa conmemorativa es un punto de conexión entre el tejido urbano y el frente marítimo, y simboliza el inicio de una etapa en la que el puerto comenzó a abrirse a la ciudad. En la placa puede leerse: “En homenaje a su dedicación y servicio al Puerto y a la ciudad de Tarragona, iniciando la actividad cultural del Moll de Costa”.
Antonio Pujol ejerció la presidencia del Puerto de Tarragona entre 1987 y 1995. Durante ese periodo impulsó una serie de actuaciones que han marcado la trayectoria posterior del organismo portuario. En el ámbito Puerto-Ciudad, apostó por el aprovechamiento de los edificios del Moll de Costa para actividades culturales y ciudadanas, y promovió la creación del Centro de Estudios Marítimos y de Actividades del Puerto, convirtiendo el puerto en un referente en formación e investigación marítima.
En el ámbito logístico e infraestructural, su gestión incorporó proyectos como el nuevo Puerto Deportivo, la ampliación de los límites portuarios con la adquisición de 150 hectáreas en Vila-seca y la aprobación, en 1992, del primer Plan de Utilización de los Espacios Portuarios a nivel estatal. También impulsó la construcción del muelle de Andalucía para contenedores y del muelle de Galicia para el tráfico de vehículos, además de establecer la conexión ferroviaria con la nueva zona portuaria.
Otra decisión destacada fue la reubicación del tráfico de graneles sólidos al muelle de Reus, donde se instaló la empresa Fruport, consolidando al Puerto de Tarragona como uno de los principales puntos de entrada de fruta tropical en la península.

