jueves, 5 de marzo de 2026
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PortCastelló extiende hasta 2029 el uso científico del faro de las islas Columbretes

La Autoridad Portuaria de Castellón renueva hasta 2029 el convenio con el Ministerio de Agricultura y la Generalitat Valenciana para el uso científico del faro de las islas Columbretes.

Redacción··Ocio·2 minImprimir
PortCastelló extiende hasta 2029 el uso científico del faro de las islas Columbretes

La Autoridad Portuaria de Castellón ha aprobado la prórroga del convenio de colaboración que mantiene con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y con la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio de la Generalitat Valenciana para el uso del edificio que alberga el faro de las islas Columbretes. Este acuerdo, firmado inicialmente en septiembre de 2021, se extiende ahora por un periodo adicional de cuatro años, hasta septiembre de 2029.

Gracias a este convenio, la infraestructura —de titularidad estatal y gestionada por PortCastelló— continúa siendo utilizada como base para actividades de vigilancia, seguimiento e investigación científica en este enclave del Mediterráneo, sin afectar a su función principal como señalización marítima. La iniciativa refuerza la colaboración entre administraciones en torno a un bien público que combina funciones técnicas con fines ambientales y científicos.

El convenio permite el uso conjunto del edificio por parte del Ministerio y de la Generalitat Valenciana para el desarrollo de proyectos de seguimiento ecológico, además de acciones divulgativas sobre los valores naturales del archipiélago.

El faro de las islas Columbretes se sitúa en la cima de L’Illa Grossa, la mayor de las islas del archipiélago, y comenzó a operar el 30 de diciembre de 1859 para señalizar una zona marítima considerada especialmente peligrosa por sus formaciones volcánicas y su aislamiento. Su plano focal se encuentra a 85 metros sobre el nivel del mar, con un alcance lumínico de 21 millas náuticas.

Durante más de un siglo, el faro fue operado manualmente por fareros que residían en la isla junto a sus familias. Estos trabajadores no solo se encargaban del mantenimiento y funcionamiento del faro, sino que también llevaban a cabo observaciones meteorológicas y otras tareas esenciales en un entorno de notable aislamiento. El relevo de los fareros y el aprovisionamiento se realizaba por mar, en condiciones muchas veces adversas, lo que limitaba la posibilidad de rotaciones frecuentes.

La automatización del faro a finales del siglo XX puso fin a esta etapa, aunque el edificio no quedó en desuso. Con la declaración del archipiélago como Reserva Natural en 1988 y su posterior designación como Reserva Marina en 1990, el faro fue habilitado como base operativa para actividades científicas. En 2020 se instaló una nueva linterna visitable de tres metros de diámetro, que fue trasladada por mar e instalada mediante una compleja operación con helicóptero.

Actualmente, el edificio acoge a investigadores, técnicos y personal especializado que desarrollan tareas vinculadas a la conservación del ecosistema marino y terrestre del entorno. Esta línea de trabajo se ha consolidado gracias a la colaboración interadministrativa y al compromiso por mantener el edificio al servicio de la ciencia.

Como parte del legado patrimonial vinculado al faro, la puerta original del edificio —restaurada por la asociación Mar i Vent del Grau de Castellón— ha sido instalada en la sede de la Autoridad Portuaria de Castellón. Este elemento histórico, que se cree data de 1856, fue probablemente sustituido durante unas obras realizadas entre 1916 y 1917, cuando se añadió una planta al edificio original por orden del entonces ingeniero jefe, Antonio Giver.

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