El director del Instituto de Economía Internacional, Vicente J. Pallardó, ha advertido de que los efectos de la actual tensión en el Estrecho de Ormuz ya comienzan a sentirse en la economía mundial, aunque su impacto podría intensificarse de forma notable si el conflicto se prolonga en el tiempo.
Durante un almuerzo-coloquio organizado por Propeller Valencia, el economista subrayó que las cadenas de valor globales están respondiendo con “flexibilidad y agilidad” a las disrupciones actuales, pero insistió en la necesidad de una rápida resolución del conflicto para evitar consecuencias mayores.

Pallardó señaló además la creciente importancia de los cuellos de botella globales, no solo geográficos, mencionando puntos estratégicos como el estrecho de Malaca y la vulnerabilidad de infraestructuras críticas como los cables submarinos o la cadena de suministro de microchips.
En su análisis, también abordó el impacto de las políticas económicas internacionales, la evolución del papel de Estados Unidos y la necesidad de reforzar el multilateralismo, defendiendo un papel más activo de la Unión Europea en el nuevo orden global.
A pesar del escenario de incertidumbre, el economista destacó que la economía mundial sigue creciendo gracias a la capacidad de adaptación de las empresas y a ciertas medidas de contención, aunque advirtió de que algunas políticas expansivas no serán sostenibles a largo plazo.

