La localidad de Conil de la Frontera ha sido escenario del taller sectorial centrado en las modalidades de palangre y enmalle del litoral gaditano, enmarcado en el proyecto RED ECOMAR Cádiz, impulsado por la Federación de Cofradías de Pescadores de Cádiz con la colaboración de GALPA Cádiz. La jornada reunió a profesionales del sector pesquero, miembros de la comunidad científica y representantes de distintas administraciones públicas, con el objetivo de generar espacios de diálogo para abordar los retos actuales de la actividad pesquera.
Durante la inauguración, Nicolás Fernández, secretario de FECOPESCA, y José Ramón Rosado, concejal de Pesca del Ayuntamiento de Conil de la Frontera, destacaron la necesidad de escuchar directamente a los profesionales del mar y de integrar su experiencia en los procesos de gestión y toma de decisiones. Fernández subrayó que este tipo de encuentros permite “recoger el conocimiento directo de los pescadores y ponerlo en diálogo con el conocimiento científico, generando herramientas útiles que contribuyan a mejorar la sostenibilidad, la rentabilidad y las condiciones del sector”. Además, señaló que RED ECOMAR Cádiz busca consolidarse como un espacio donde tradición e innovación avancen juntas hacia una pesca más fuerte y preparada para el futuro.

A lo largo de la jornada, los participantes debatieron sobre la situación actual de las modalidades de palangre y enmalle, el estado de los recursos pesqueros, la adaptación a la normativa vigente, la sostenibilidad de la actividad y los principales retos sociales y económicos de la flota artesanal. Las encuestas previas realizadas a pescadores del sector permitieron recoger su percepción directa sobre las dificultades actuales. Entre las conclusiones, se destacó la preocupación por el impacto del alga invasora, que obliga a concentrar la actividad en zonas reducidas del caladero y genera riesgos de sobreexplotación, así como problemas operativos relacionados con la limpieza y gestión de las algas en los puertos.
Los profesionales también señalaron la disminución de recursos tradicionales, como el pulpo, que limita la diversificación de las pesquerías y reduce las alternativas económicas de la flota. En cuanto al palangre, se apuntó que la carga normativa y burocrática, junto con los cambios ecosistémicos y las condiciones climáticas, están afectando la rentabilidad. Además, se planteó la necesidad de actualizar información científica sobre especies clave como el bocinegro o la urta, revisando aspectos como las tallas mínimas a partir de datos recientes.
Otro tema de preocupación fue la presión de la pesca recreativa y el furtivismo, percibidos como menos controlados que la actividad profesional, así como la falta de relevo generacional, vinculada a la dureza del trabajo, la inestabilidad económica y la complejidad normativa.
El taller concluyó con un espacio participativo donde los asistentes intercambiaron conocimientos, experiencias y propuestas orientadas a mejorar la comunicación entre sector, comunidad científica y administraciones. Los participantes coincidieron en la importancia de reforzar una red estable de colaboración para comprender mejor la evolución de los recursos, modernizar la actividad y poner en valor el producto pesquero local.

