martes, 14 de abril de 2026
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El Consejo de la OMI condena los ataques a buques mercantes y ordena negociar un marco de paso seguro para evacuar los barcos atrapados en el Golfo

El Consejo de la Organización Marítima Internacional (OMI) ha condenado en los términos más enérgicos las amenazas y los ataques contra buques mercantes y el presunto cierre del Estrecho de Ormuz, en línea.

Redacción··Instituciones·5 minImprimir
El Consejo de la OMI condena los ataques a buques mercantes y ordena negociar un marco de paso seguro para evacuar los barcos atrapados en el Golfo

El Consejo de la Organización Marítima Internacional (OMI) ha condenado en los términos más enérgicos las amenazas y los ataques contra buques mercantes y el presunto cierre del Estrecho de Ormuz, en línea con la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La sesión extraordinaria, celebrada en Londres a petición de varios Estados miembros, ha reunido a más de 120 países, incluidos los 40 que componen el órgano ejecutivo del organismo, y ha adoptado una serie de decisiones orientadas a proteger la seguridad de la navegación comercial y el bienestar de los marinos civiles afectados por la crisis.

El Consejo ha reclamado que se adopte un enfoque coordinado a nivel internacional en materia de seguridad marítima y ha reiterado que el ejercicio de los derechos y libertades de navegación por parte de los buques mercantes y comerciales, de conformidad con el derecho internacional, debe ser respetado por todas las partes. La declaración constituye una respuesta institucional del máximo órgano ejecutivo de la OMI ante una situación que ha alterado gravemente los flujos del comercio marítimo en una de las arterias más estratégicas del tráfico mundial de mercancías e hidrocarburos.

Entre las decisiones más relevantes adoptadas durante la sesión figura la orden dirigida al secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, para que inicie de forma inmediata las acciones necesarias para establecer un marco de paso marítimo seguro que permita la evacuación de los buques mercantes actualmente confinados en la región del Golfo. Esta medida, concebida como provisional y urgente, tiene como objetivo proteger la vida de los tripulantes y garantizar la navegación comercial segura evitando los ataques militares.

El secretario general Domínguez ha declarado estar «preparado para comenzar a trabajar inmediatamente en las negociaciones para establecer un marco humanitario que permita evacuar a todos los buques y marinos atrapados». No obstante, ha advertido de que «para que esto se materialice, necesitaré la comprensión, el compromiso y, sobre todo, las acciones concretas de todos los países y partes interesadas relevantes».

El Consejo ha exigido que todos los ataques contra buques que afectan a marinos civiles inocentes cesen de inmediato. En paralelo, ha instado a los Estados miembros a garantizar el suministro continuo de agua, alimentos, combustible y otros suministros esenciales a los buques que actualmente no pueden abandonar la región. La situación de los tripulantes atrapados ha sido uno de los aspectos centrales de la sesión, y el Consejo ha hecho un llamamiento a los Estados para que faciliten las operaciones de relevo de tripulaciones de acuerdo con los estándares internacionales, salvaguarden la salud y el bienestar de los marinos afectados, y garanticen que estos puedan mantener la comunicación con sus familias.

La OMI ha expresado también su preocupación por las condiciones de navegación en la zona, donde los sistemas de navegación por satélite (GNSS) están sufriendo interferencias y falsificaciones (jamming y spoofing) de forma extensiva, lo que incrementa los riesgos para los buques que transitan por el área. El Consejo ha pedido que la respuesta coordinada tenga en cuenta la fatiga y la presión que soportan los tripulantes a bordo, la autoridad suprema del capitán sobre las decisiones de navegación y los peligros asociados al tránsito en unas aguas donde la fiabilidad de los instrumentos de posicionamiento está gravemente comprometida.

En sus palabras de clausura, el secretario general Domínguez ha señalado que «la inacción no es una opción» y que «las palabras por sí solas no son suficientes», instando a todos los Estados miembros a asumir la responsabilidad de proteger a quienes trabajan en el mar y a salvaguardar el principio de libertad de navegación.

La crisis en el Estrecho de Ormuz tiene implicaciones directas para el comercio marítimo global. Por este paso de apenas 33 kilómetros de anchura en su punto más estrecho transita una parte sustancial del tráfico mundial de petróleo y gas natural licuado, además de un volumen significativo de mercancías en contenedores y carga a granel que conectan los países del Golfo Arábigo con los mercados internacionales. La interrupción o la restricción de la navegación por esta vía afecta a las cadenas de suministro de todo el mundo y tiene un impacto inmediato sobre los mercados energéticos y los costes del transporte marítimo.

La situación se suma a las disrupciones que el transporte marítimo internacional viene experimentando en otros puntos críticos, como el Mar Rojo, donde los ataques de los hutíes yemeníes han obligado a numerosas navieras a desviar sus buques por la ruta del Cabo de Buena Esperanza. La acumulación de focos de inestabilidad en las principales arterias de la navegación comercial está sometiendo al sector naviero a una presión operativa y económica sin precedentes en las últimas décadas, y está forzando a las navieras a buscar rutas alternativas y a desarrollar soluciones logísticas multimodales para mantener la continuidad de los flujos comerciales.

Varias compañías navieras, entre ellas CMA CGM, ya han activado corredores logísticos alternativos que combinan transporte marítimo, terrestre y ferroviario para evitar el tránsito por el Estrecho de Ormuz, utilizando puertos situados al sur del paso marítimo como Khor Fakkan, Fujairah y Sohar, así como el puerto de Yeda en el Mar Rojo y los puertos del Sultanato de Omán.

La sesión extraordinaria del Consejo de la OMI pone de manifiesto la gravedad de la situación y la determinación del organismo para buscar una solución que garantice la seguridad de los buques y los tripulantes atrapados en la zona. El establecimiento del marco de paso seguro ordenado al secretario general requerirá la participación de las partes implicadas en el conflicto y la cooperación de los Estados ribereños, lo que convierte las negociaciones en un proceso de alta complejidad diplomática cuyo resultado condicionará la normalización del tráfico marítimo en el Golfo.

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