La naviera japonesa Kawasaki Kisen Kaisha, conocida como «K» Line, ha anunciado la firma de un acuerdo para el suministro a largo plazo de bio-GNL (metano bio licuado, LBM), un combustible neutro en carbono que ha comenzado a utilizar en sus buques portavehículos propulsados por GNL. La compañía estima que este acuerdo de aprovisionamiento permitirá reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en aproximadamente 60.800 toneladas equivalentes de CO₂ al año.
El bio-GNL es una alternativa al gas natural licuado convencional que se produce a partir de residuos orgánicos, entre los que se incluyen excrementos de ganado y restos alimentarios. Según la naviera, se ha confirmado que las emisiones de GEI generadas a lo largo de todo el ciclo de vida del producto, desde su fabricación hasta su consumo, son inferiores a las producidas por los combustibles tradicionales. Una de las principales ventajas de este combustible es su compatibilidad directa con los buques propulsados por GNL ya existentes, sin necesidad de modificaciones técnicas, lo que facilita su adopción inmediata. «K» Line prevé emplearlo en su flota actual de portavehículos propulsados por este tipo de combustible.
El bio-GNL que ha comenzado a utilizar la naviera japonesa cuenta con la certificación ISCC-EU, un programa que verifica que los combustibles sostenibles derivados de biomasa y residuos cumplen con los requisitos legales de la Unión Europea. Esta certificación garantiza que se satisfacen los estándares de sostenibilidad y reducción de emisiones de gases de efecto invernadero establecidos en la Directiva de Energías Renovables III (RED III) de la UE. Mediante la adopción proactiva de combustibles con certificación internacional, «K» Line busca contribuir a la descarbonización de las cadenas de suministro globales en colaboración con los propietarios de la carga y otros actores del sector.
La decisión se enmarca dentro de la estrategia medioambiental a largo plazo de la compañía, definida en su «K» Line Environmental Vision 2050 – Blue Seas for the Future, un conjunto de directrices establecido en 2015 y revisado en 2020 que fija como objetivo alcanzar las cero emisiones netas de GEI en 2050. En el marco de esta hoja de ruta, la naviera ha venido trabajando en la introducción y operación de buques propulsados por GNL, y el uso continuado de bio-GNL constituye una de las iniciativas clave para lograr dicha meta. El plan de acción incluye también la futura incorporación de combustibles de cero emisiones como el amoníaco y el hidrógeno, así como combustibles sintéticos y otros de carácter neutro en carbono.
La apuesta de «K» Line por el bio-GNL se produce en un momento en el que el sector del transporte marítimo internacional se encuentra inmerso en un proceso de transición energética acelerado, impulsado tanto por las normativas medioambientales cada vez más exigentes como por la demanda de los cargadores de soluciones logísticas con menor huella de carbono. Los buques portavehículos, encargados del transporte global de automóviles y otros vehículos, representan un segmento relevante del comercio marítimo mundial y su descarbonización es considerada estratégica por las principales navieras del sector.

