El corte de la línea ferroviaria entre Algeciras y Bobadilla, provocado por los daños de los últimos temporales, mantendrá interrumpido el servicio al menos hasta el próximo mes de agosto, una situación que ha desatado duras críticas por parte del Ayuntamiento algecireño. El alcalde, José Ignacio Landaluce, ha calificado el escenario de “aislamiento inaceptable” y ha advertido de que no se trata de un problema puntual, sino del resultado de años de falta de inversión en una infraestructura clave.
El regidor ha reclamado al Gobierno central soluciones urgentes, así como un calendario claro de actuaciones que permita recuperar cuanto antes una conexión ferroviaria “digna, moderna y fiable”. En su opinión, la actual situación evidencia el abandono histórico de una línea considerada estratégica tanto para el transporte de pasajeros como de mercancías.
El impacto ya es visible en el ámbito económico. El Puerto de Algeciras ha visto reducida de forma notable su actividad ferroviaria. Aunque la terminal no está cerrada y continúa prestando servicio, gran parte del tráfico de mercancías se ha trasladado a la carretera, con el consiguiente aumento de costes y pérdida de competitividad.
La interrupción también ha tenido consecuencias laborales. Siete trabajadores de Alsa Servicios Logísticos Ferroviarios han sido incluidos en un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE), según ha denunciado el sindicato Coordinadora TPA, que critica la falta de previsión pese a que el corte era conocido desde hace meses.
A los daños causados por el tren de borrascas se suman ahora las obras impulsadas por ADIF para adaptar gálibos y pasos superiores en distintos tramos, dentro del proyecto de la futura autopista ferroviaria Algeciras-Zaragoza. Esta coincidencia de factores podría prolongar aún más la interrupción del servicio.
De hecho, las previsiones más optimistas apuntan a que Algeciras podría permanecer sin conexión ferroviaria directa hasta septiembre de 2027, mientras que otros escenarios elevan el plazo hasta los 24 meses. En paralelo, el transporte de pasajeros también se verá afectado, dejando al Campo de Gibraltar sin trenes durante al menos catorce meses a partir del próximo mes de mayo.
El Ayuntamiento insiste en que la situación no solo compromete la movilidad de los ciudadanos, sino que supone un grave perjuicio para el desarrollo económico de toda la comarca, que depende en gran medida de su conectividad ferroviaria.

