El consejero delegado de Maersk, Vincent Clerc, ha confirmado que la naviera danesa está evaluando la posibilidad de reanudar parcialmente sus servicios a través del Mar Rojo, aunque ha condicionado cualquier retorno a una mejora sustancial de las condiciones de seguridad en la zona. Clerc se pronunció durante la presentación de resultados del primer trimestre de 2026, celebrada este 7 de mayo, en la que señaló que la revisión tiene en cuenta tanto las negociaciones entre Estados Unidos e Irán como la situación general de seguridad en los principales corredores marítimos, incluido el estrecho de Bab el-Mandeb.
El máximo ejecutivo de Maersk reconoció que no se han registrado ataques en el Mar Rojo durante aproximadamente un año, pero subrayó que la seguridad sigue siendo «la primera prioridad» de la compañía. Clerc indicó que Maersk aplica un umbral de riesgo más cauteloso que algunos competidores que operan en la zona, y recordó los incidentes recientes en el estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb. En este sentido, MSC ha sufrido la retención de dos buques al intentar transitar por el estrecho de Ormuz, mientras que un portacontenedores de CMA CGM fue alcanzado el pasado 4 de mayo por un proyectil no identificado, con daños materiales al buque y heridos entre la tripulación.
CMA CGM ha mantenido tránsitos limitados a través del canal de Suez, aunque la mayoría de las navieras siguen evitando la ruta del Mar Rojo por motivos de seguridad. El impacto económico de esta situación es considerable: el presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, declaró que Egipto ha perdido alrededor de 10.000 millones de dólares en ingresos del canal de Suez como consecuencia de los ataques al tráfico marítimo en el estrecho de Bab el-Mandeb, iniciados en noviembre de 2023 cuando el grupo hutí de Yemen comenzó a lanzar drones y misiles contra buques en el Mar Rojo en apoyo a los palestinos.
Clerc señaló que resulta difícil establecer un calendario para un regreso completo de la industria al Mar Rojo, y que cualquier reanudación tendría que ser «gradual y estrictamente controlada». El principal obstáculo, según el consejero delegado, es la disponibilidad de escoltas navales y medios de vigilancia por parte de fuerzas europeas, estadounidenses y de otros países. «Para que sea un retorno completo, habría que sentirse cómodo con la evaluación de seguridad de que se puede navegar sin ningún tipo de vigilancia. Y no tengo ni idea, dada la volatilidad de la situación entre Estados Unidos e Irán, de cuándo va a ser eso. Podría ser muy pronto o podría llevar un tiempo», afirmó.
Una eventual reapertura del corredor del Mar Rojo tendría implicaciones significativas para el mercado del transporte marítimo de contenedores. Clerc explicó que el retorno liberaría capacidad de buques actualmente ocupada en las rutas más largas por el cabo de Buena Esperanza, lo que permitiría redistribuir el tonelaje hacia estrategias de navegación lenta (slow steaming) y otras medidas de optimización de la red. Dado el precio actual del combustible, Clerc calificó la reapertura del Mar Rojo como algo «extremadamente positivo» y una vía para mejorar la estructura de costes de la compañía.
El consejero delegado de Maersk abordó también el problema de la sobrecapacidad en el sector, estimando un excedente actual de aproximadamente 3,5 millones de TEUs. Las entregas de buques de nueva construcción programadas para 2026 continuarán a buen ritmo y se espera que se aceleren en 2027, lo que aumentará la presión sobre el equilibrio entre oferta y demanda. Clerc consideró que el exceso de capacidad es «de un tamaño manejable si hay disciplina» por parte del sector, pero advirtió de que si no se reactiva el desguace de buques que no han sido retirados en los últimos siete años, la situación «va a ser extremadamente accidentada».

