La Comisión Europea ha propuesto una modificación del Anexo I de la Directiva 2002/59/CE sobre el seguimiento del tráfico marítimo, con el objetivo de exigir a todos los buques que transiten por aguas de la Unión Europea —incluso si no tienen previsto entrar en un puerto comunitario— que presenten una justificación válida de que están debidamente asegurados.
Según ha señalado la Comisión en un comunicado oficial, esta enmienda se ha planteado para “reforzar la vigilancia de los buques no asegurados o inseguros, apoyar los objetivos de seguridad y medioambiente, y alinear las normas de la UE con los estándares internacionales”. La propuesta responde al aumento de buques operando al margen de los sistemas tradicionales de control, muchos de ellos implicados en el transporte de cargas peligrosas o bajo bandera de conveniencia, en un contexto de creciente inestabilidad geopolítica.
Los datos más recientes de S&P Global Market Intelligence han revelado que más de 800 buques afectados por las sanciones europeas carecían de un seguro confirmado a finales de 2024. El número total de buques bajo sanciones superaba los 1.000 en ese momento. A esta situación se suma la elevada antigüedad media de estos buques, que alcanza los 21 años, frente a los 13 años del promedio mundial, lo que incrementa los riesgos operacionales y medioambientales asociados a su navegación.
La enmienda propuesta se enmarca en un contexto más amplio de acciones adoptadas por diversos Estados europeos para incrementar el control sobre la denominada ‘flota fantasma’ rusa, formada por buques que operan al margen de los registros convencionales, frecuentemente sin seguro y sin AIS activo.
Desde febrero, la Autoridad Marítima danesa ha comenzado a realizar controles de inspección del Estado rector del puerto a los petroleros considerados de alto riesgo que fondean frente a Skagen, al norte del país. Esta zona, un punto habitual de espera para el trasbordo o el tránsito hacia el mar del Norte y el Báltico, se ha convertido en un punto clave para la detección de este tipo de buques.
Además, la Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF, por sus siglas en inglés), una alianza militar europea liderada por el Reino Unido, ha activado este año un sistema avanzado de respuesta para supervisar amenazas a infraestructuras submarinas y rastrear el movimiento de buques vinculados a esta flota no registrada. Paralelamente, la operación naval Nordic Warden ha comenzado a aplicar herramientas de inteligencia artificial para integrar datos procedentes del Sistema de Identificación Automática (AIS) y evaluar el nivel de riesgo que representa cada buque que se aproxima a zonas estratégicas.
También se han registrado actuaciones concretas por parte de Estados ribereños. A principios de abril, las autoridades de Estonia interceptaron un petrolero de 18 años que navegaba con una bandera falsa, en lo que ha sido la primera intervención de este tipo por parte de un país báltico contra un buque sospechoso de formar parte de la flota fantasma.

