lunes, 2 de marzo de 2026
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Estados Unidos y China pactan una tregua arancelaria de 90 días y abren una vía de diálogo económico

Estados Unidos y China han acordado una tregua arancelaria de 90 días tras un encuentro en Ginebra, buscando reducir tensiones y reanudar el diálogo económico entre ambas naciones.

Redacción··Mercancías·3 minImprimir
Estados Unidos y China pactan una tregua arancelaria de 90 días y abren una vía de diálogo económico

Estados Unidos y China han sellado una tregua de 90 días en su prolongada guerra comercial, tras un encuentro mantenido este fin de semana en Ginebra. El acuerdo contempla una significativa rebaja en los aranceles recíprocos y establece un marco para la reanudación del diálogo económico y comercial entre ambas potencias, en un intento por reducir las tensiones que desde abril habían reactivado los enfrentamientos arancelarios entre Washington y Pekín.

Según el comunicado conjunto difundido este lunes, Estados Unidos reducirá del 145 % al 30 % los aranceles sobre productos chinos, mientras que China bajará los impuestos a las importaciones estadounidenses del 125 % al 10 %. A pesar de este acercamiento, la administración estadounidense ha mantenido en vigor los gravámenes del 25 % sobre vehículos, aluminio y acero, y se reserva la opción de imponer nuevas tarifas a productos farmacéuticos.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha calificado la relación bilateral como “muy amistosa” y ha anunciado su intención de contactar próximamente con su homólogo chino, Xi Jinping. Por su parte, el viceprimer ministro chino y jefe de la delegación negociadora, He Lifeng, ha descrito las conversaciones como “sinceras, profundas y constructivas”, señalando que su resultado representa un paso relevante hacia la resolución de las diferencias mediante el diálogo en igualdad de condiciones.

El pacto alcanzado en Ginebra llega tras semanas de creciente presión por parte de los mercados, sectores empresariales e incluso del propio Partido Republicano, que han advertido del impacto económico negativo de la escalada arancelaria. El acuerdo fija un periodo de 90 días de vigencia y contempla la creación de un mecanismo bilateral de seguimiento, que estará liderado por He Lifeng, en representación de China, y por Scott Bessent y Jamieson Greer por parte de Estados Unidos.

Desde que en abril se reactivara el conflicto con una nueva ronda de aranceles —enmarcada por Trump como parte del “Día de la Liberación”— ambas economías han sufrido las consecuencias de la confrontación. La relación comercial, valorada en más de 660.000 millones de dólares en 2023, ha experimentado un importante retroceso, con una caída destacada en las importaciones estadounidenses de productos chinos.

Durante la escalada, Washington llegó a imponer un arancel acumulado del 145 % sobre los bienes chinos, mientras que Pekín respondió con gravámenes del 125 % a los productos estadounidenses. En paralelo, Estados Unidos aplicó un impuesto adicional del 20 % a las importaciones chinas vinculadas al tráfico de fentanilo, una medida que no se ve afectada por el acuerdo actual.

La Casa Blanca ha asegurado que el periodo de tregua busca ofrecer claridad temporal a las empresas mientras continúan las negociaciones. “Nuestros clientes tienen 90 días de certidumbre”, ha declarado la naviera Maersk, que considera el pacto un paso en la dirección correcta. También Hapag-Lloyd ha valorado positivamente el acuerdo, anticipando un incremento en las reservas hacia Estados Unidos durante la temporada alta.

A pesar del consenso alcanzado, algunas voces dentro de la administración estadounidense, como la del secretario del Tesoro, Scott Bessent, han matizado la voluntad de reconectar parcialmente con la economía china sin retornar al nivel de integración previo. En declaraciones a la cadena MSNBC, Bessent afirmó que “las cadenas de suministro que nos parecían eficaces, ya no son seguras”.

A la espera de una eventual conversación entre Trump y Xi Jinping, los mercados han reaccionado con optimismo. Los analistas consideran que la rebaja arancelaria constituye una señal de distensión y podría facilitar un marco más estable para las relaciones económicas bilaterales, en un contexto en el que ambas economías buscan mitigar los efectos de la desaceleración global.

El acuerdo alcanzado en Ginebra recuerda al pacto firmado en 2018 para poner fin a la primera gran ofensiva comercial de la era Trump. La incógnita sigue siendo si este nuevo marco conducirá a una solución duradera o si, una vez vencido el plazo el próximo 10 de agosto, las tensiones volverán a aflorar.

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