domingo, 1 de marzo de 2026
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La siderurgia española cierra 2024 con una leve recuperación, pero alerta de la presión de las importaciones y los costes energéticos

La industria siderúrgica española finaliza 2024 con una leve recuperación en producción y consumo, pero enfrenta desafíos por importaciones y altos costes energéticos.

Redacción··Instituciones·3 minImprimir
La siderurgia española cierra 2024 con una leve recuperación, pero alerta de la presión de las importaciones y los costes energéticos

La industria siderúrgica española ha cerrado el ejercicio 2024 con una ligera mejora de su producción y del consumo interno, aunque continúa afectada por un entorno internacional inestable y unos costes energéticos estructuralmente elevados. Así lo ha comunicado UNESID, la Unión de Empresas Siderúrgicas, en su balance anual, en el que advierte de los riesgos que supone la creciente entrada de productos de países terceros a precios que, según el sector, no reflejan los costes reales de producción.

Durante el pasado año, el consumo nacional de productos siderúrgicos ascendió a 13,5 millones de toneladas, lo que supone un incremento del 6,5 % respecto a 2023. Este avance se ha debido principalmente al buen comportamiento de los productos planos, con una subida del 9,5 %, frente al 3,7 % registrado por los productos largos. El repunte del consumo en España contrasta con la debilidad de la demanda en otros mercados europeos, y ha venido acompañado de un fuerte aumento de las importaciones extracomunitarias, que alcanzaron su nivel más alto desde 2007.

En términos de producción, la industria nacional fabricó 11,9 millones de toneladas de acero, lo que representa un crecimiento del 3,7 % respecto al año anterior. Las entregas totales al mercado también crecieron, hasta las 12,1 millones de toneladas (+4,3 %), con un aumento similar del 8 % tanto en las ventas a países de la Unión Europea (3,8 millones) como a mercados extracomunitarios (1,8 millones). Pese a estos avances, el sector sigue sin recuperar los niveles de actividad anteriores a la pandemia de 2019.

Uno de los factores que sigue condicionando el desempeño del sector es la presión de las importaciones procedentes de países terceros, que se han incrementado un 20,4 % y representan ya más de un tercio del consumo nacional, lo que, unido a unos costes energéticos persistentemente altos, continúa lastrando la competitividad del tejido industrial siderúrgico.

Carola Hermoso, directora general de UNESID, ha destacado que “el sector ha demostrado su capacidad de resistencia y compromiso con la economía circular, pero no puede afrontar en solitario los efectos de una competencia desleal ni unos costes energéticos que siguen sin resolverse”. En este sentido, ha reclamado una política industrial europea más sólida y medidas urgentes para garantizar la igualdad de condiciones frente a terceros países.

Las importaciones totales de productos siderúrgicos alcanzaron los 10,4 millones de toneladas (+3 %), mientras que las exportaciones se han estabilizado en 7,7 millones de toneladas, tras dos años de retroceso. Con estos datos, el déficit comercial del sector se ha situado en 1.256 millones de euros, equivalente a casi 3 millones de toneladas netas importadas, lo que agrava la presión sobre la producción nacional. Del total exportado, 5,5 millones de toneladas se dirigieron a la UE y 2,2 millones a terceros países, cifras muy similares a las del año anterior.

En materia medioambiental, la recuperación de chatarra para reciclaje ha crecido un 1,4 %, hasta alcanzar los 9,4 millones de toneladas, consolidando a la siderurgia española como una de las más eficientes de Europa en economía circular, con un modelo en el que ocho de cada diez toneladas de acero se fabrican a partir de materiales reciclados.

Pese a estos avances, UNESID insiste en que el contexto sigue siendo altamente incierto. La debilidad de la demanda en Asia, la inestabilidad geopolítica, las posibles nuevas políticas arancelarias en Estados Unidos y el proceso de ralentización de la globalización dificultan la recuperación plena del sector, que reclama una mayor protección institucional ante lo que considera una amenaza estructural para la autonomía industrial y energética de Europa.

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