El astillero de Navantia en San Fernando ha celebrado en la tarde de este martes la botadura del patrullero de altura construido para la Marina Real de Marruecos, un hito industrial y diplomático que refuerza la colaboración naval entre ambos países. El acto ha contado con la presencia de representantes institucionales y militares de España y Marruecos, en una ceremonia que ha tenido lugar en la grada número 3 de las instalaciones gaditanas.
Entre las autoridades asistentes han estado la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada; la alcaldesa de Puerto Real, Aurora Salvador; la subdelegada del Gobierno en Cádiz, Blanca Flores; y el Jefe del Arsenal de Cádiz, vicealmirante Rubén Rodríguez Peña. Por parte de Navantia, ha intervenido el director de Negocio de Corbetas y Buques de Acción Marítima, Alberto Cervantes, quien ha dado la bienvenida a los asistentes y ha recordado la relevancia del programa para la compañía, así como la continuidad de otros encargos ya en marcha.
Cervantes ha tenido también unas palabras en memoria de José Antonio Rodríguez Poch, antecesor en el cargo y figura clave en el inicio de la colaboración con la Marina Real marroquí, cuyo fallecimiento se ha cumplido recientemente un año.

En representación de Marruecos ha intervenido el capitán de navío mayor Mohammed El Fadili, quien ha subrayado que este encargo es una muestra de los lazos de amistad y cooperación entre ambos reinos y ha valorado las capacidades tecnológicas del buque como parte del proceso de modernización de las Fuerzas Armadas Reales que lidera el monarca Mohamed VI. Según ha señalado, la incorporación de este patrullero permitirá a la Marina Real responder con mayor eficacia a los desafíos de la seguridad marítima en un entorno cambiante.
Por su parte, el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, ha remarcado que el acto no solo representa un hito constructivo, sino también el fortalecimiento de una relación bilateral que se ha consolidado a lo largo del tiempo. Domínguez ha agradecido el esfuerzo de la plantilla y de la industria colaboradora, cuya implicación ha sido clave para el desarrollo del proyecto.
Tras los discursos, Alberto Cervantes y Mohammed El Fadili han activado el mecanismo que ha permitido el deslizamiento del patrullero hasta el mar, marcando formalmente su botadura. Se trata de la construcción número 565 del astillero de San Fernando, un buque con 87 metros de eslora, 13 de manga y capacidad para una dotación de 60 personas.
La construcción del patrullero ha requerido más de un millón de horas de trabajo y ha generado alrededor de 1.100 empleos, incluyendo puestos directos, indirectos e inducidos, a lo largo de tres años. Además del buque, el contrato incluye un paquete de apoyo técnico-logístico compuesto por repuestos, herramientas, documentación y formación técnica para el personal marroquí, que se impartirá en España.
El diseño del patrullero responde a los criterios de operabilidad, mantenibilidad y fiabilidad con una dotación reducida, lo que permite prolongar los despliegues en la mar con unos costes operativos y de ciclo de vida optimizados.

