Investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) han confirmado la expansión de la alga invasora Rugulopteryx okamurae desde el Estrecho de Gibraltar hasta aguas de Almería, según los resultados obtenidos en la campaña oceanográfica Infrarock3D_0525. Esta operación, desarrollada durante un mes a bordo del buque oceanográfico Francisco de Paula Navarro, forma parte del programa Esmares3 de seguimiento del medio marino y ha permitido muestrear 45 estaciones en zonas representativas de fondos rocosos poco profundos del litoral español, desde el golfo de Cádiz hasta el cabo de Creus.
La campaña ha empleado técnicas de buceo con escafandra autónoma para censar peces, macroalgas e invertebrados en transectos estandarizados, lo que ha permitido obtener datos clave sobre el estado de conservación de los ecosistemas infralitorales. El trabajo ha abarcado zonas tanto del Mediterráneo como del Atlántico sur español, incluyendo áreas marinas protegidas.
Javier Urra, coordinador científico del tramo correspondiente a la costa andaluza, ha señalado que después de cinco años de seguimiento continuado se ha podido constatar la amplia colonización del alga Rugulopteryx okamurae, una especie invasora que modifica profundamente el paisaje submarino al desplazar especies nativas. La presencia de esta alga se ha registrado de forma generalizada en el sustrato rocoso entre Barbate y Almería, incluidas zonas profundas y ambas orillas del Estrecho de Gibraltar.
En contraste, el segundo tramo de la campaña —centrado en el litoral levantino, desde Almería hasta Girona— ha revelado ecosistemas aún no afectados por esta invasión. Según Nuria Rodríguez, coordinadora científica de este tramo, los hábitats en esta región presentan una mayor diversidad estructural, con presencia dominante de algas fucales, gorgonias y formaciones calcáreas.
El seguimiento ha permitido identificar otros factores de presión sobre estos hábitats, como la acumulación de basuras marinas y la presencia de artes de pesca abandonadas, que generan un impacto negativo sobre especies sésiles y estructuras bentónicas frágiles. Asimismo, se ha monitorizado el estado de conservación de especies emblemáticas, como el coral naranja (Astroides calycularis) y el coral endémico del Mediterráneo Cladocora caespitosa, que se han visto afectados respectivamente por la proliferación de Rugulopteryx y por el aumento de la temperatura marina.
Además, el estudio ha incluido la evaluación del estado de poblaciones de especies de interés pesquero, como el mero (Epinephelus marginatus), proporcionando información valiosa para la gestión de recursos marinos en el contexto del cambio ambiental y la presión antropogénica.
La investigadora principal del proyecto, Sandra Mallol, ha explicado que mantener la continuidad de estos muestreos es clave para consolidar una metodología científica robusta y avanzar en la evaluación del estado ambiental del infralitoral rocoso, en línea con los objetivos de la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina de la Unión Europea.
La campaña ha contado con la participación de personal científico de los centros oceanográficos del IEO en Málaga, Cádiz, Santander, Baleares y Canarias, y ha contribuido a recopilar información esencial para los descriptores de biodiversidad, integridad del fondo marino, especies alóctonas y basuras marinas establecidos por la normativa comunitaria.

