Hapag-Lloyd ha informado de un aumento significativo en las reservas de contenedores entre China y Estados Unidos en las últimas tres semanas, coincidiendo con la reciente suspensión de nuevas medidas arancelarias entre ambos países. Según ha explicado el consejero delegado de la compañía, Rolf Habben Jansen, los volúmenes en esta ruta se han más que duplicado en comparación con semanas anteriores, generando una presión considerable sobre la capacidad disponible y provocando un incremento de las tarifas de flete a corto plazo.
Durante una intervención en formato virtual celebrada este miércoles, Habben Jansen ha atribuido este repunte a la mayor actividad exportadora desde China tras la pausa arancelaria, lo que ha situado a la ruta transpacífica como una de las más activas desde comienzos de año. La naviera ha indicado que los volúmenes globales de contenedores han crecido un 4,2% interanual en el primer trimestre, impulsados en parte por operaciones de adelanto de carga ante la incertidumbre regulatoria.
El ejecutivo ha señalado que, tras el anuncio inicial de nuevos aranceles a principios de abril, las reservas procedentes de China experimentaron un descenso abrupto. No obstante, parte de esa caída fue compensada por un incremento temporal de la demanda desde el Sudeste Asiático. Para adaptarse a esa fase de menor actividad, la naviera optó por ajustar su operativa, desplegando buques de menor tamaño en lugar de cancelar rotaciones.
La situación ha cambiado rápidamente con la recuperación de la demanda. Según Hapag-Lloyd, las actuales reservas en la ruta entre China y EE.UU. superan la capacidad disponible, lo que ha obligado a incorporar buques de mayor tamaño. La compañía prevé que en las próximas semanas se sume más capacidad al mercado, ya que varias navieras están reconfigurando sus servicios para atender el aumento de tráficos.
Habben Jansen ha reconocido que esta volatilidad en las reservas dificulta la planificación operativa: “Este tipo de fluctuaciones resulta muy difícil de gestionar para una naviera”, ha afirmado. A su juicio, las reservas han mostrado una gran sensibilidad ante cualquier cambio en las expectativas sobre políticas comerciales, lo que introduce un nivel elevado de incertidumbre en la toma de decisiones.
Según datos de la compañía, los tráficos entre China y Estados Unidos representan en torno al 5% del volumen total de Hapag-Lloyd, mientras que el conjunto del mercado estadounidense supone aproximadamente un 27% del negocio global de la naviera. A nivel sectorial, el comercio desde y hacia EE.UU. equivale al 22% del flujo mundial de contenedores.
Ante esta evolución, Hapag-Lloyd ha revisado al alza su previsión de crecimiento para la demanda global de transporte marítimo de contenedores en 2025, que pasa del 0% estimado anteriormente a un 4%. Sin embargo, la compañía ha advertido de que el segundo semestre del año podría registrar un comportamiento más moderado, dependiendo de factores macroeconómicos y de las tensiones comerciales que puedan surgir. “Nos ha sorprendido en numerosas ocasiones hacia dónde se dirigen realmente los volúmenes”, ha apuntado el consejero delegado.
En paralelo, Habben Jansen se ha referido a las próximas medidas de Estados Unidos, que contemplan la imposición de recargos a los buques construidos en China que escalen en sus puertos. Ha explicado que, aunque parte de la flota de Hapag-Lloyd ha sido fabricada en astilleros chinos, la mayoría de los buques que operan servicios con destino a EE.UU. han sido construidos en Corea del Sur. En consecuencia, la compañía ha decidido dejar de desplegar buques de fabricación china en puertos estadounidenses a partir del 25 de octubre, una medida que ha calificado como asumible en términos operativos. Además, ha asegurado que no existen planes para realizar nuevos pedidos de construcción naval en el corto plazo.

