La Autoridad Portuaria de Tarragona ha iniciado la instalación de nuevos sistemas de defensa en el Muelle de Cataluña con el objetivo de adaptar esta infraestructura a los requisitos técnicos de los buques de gran tonelaje que operan en el recinto. Los trabajos han comenzado este mes de julio y está previsto que finalicen en septiembre, en una actuación que busca mejorar la seguridad y la eficiencia en las maniobras de atraque.
El proyecto supone la renovación completa de los sistemas de defensa instalados mayoritariamente en el año 2015, que han quedado obsoletos ante las exigencias operativas actuales. Las nuevas defensas, fabricadas por la empresa Prosertek, permitirán absorber energías de impacto de hasta 2.671 kNm, casi el doble que las anteriores, lo que habilitará el muelle para recibir buques de hasta 260.000 toneladas de peso total, como los Very Large Ore Carriers (VLOC), especializados en el tráfico de mineral de hierro.

El contrato de instalación ha sido adjudicado por un importe de 1.802.409 euros (IVA incluido) a Prosertek, firma especializada en soluciones técnicas para puertos a escala internacional. La Dirección de Obra de la Autoridad Portuaria de Tarragona asume el diseño y la supervisión de todos los trabajos, garantizando su ejecución conforme a los estándares de seguridad y calidad establecidos.
La actuación se está llevando a cabo en dos fases con el fin de minimizar las interferencias en la operativa habitual del puerto. La primera fase, actualmente en ejecución, contempla la colocación de 15 sistemas de defensa en un tramo continuo del muelle. La segunda fase, que se completará antes del otoño, instalará las 13 unidades restantes.
Cada sistema de defensa requiere una operativa técnica específica, que incluye la perforación del paramento vertical del muelle, la instalación de anclajes químicos, la fijación de placas metálicas y elastómeros de caucho, la colocación de escudos de protección y cadenas de sujeción. Los trabajos se organizan en franjas horarias concertadas con el Departamento de Operaciones Portuarias, aprovechando las denominadas “ventanas de instalación”, periodos en los que no hay atraques previstos en el Muelle de Catalunya.
Además, las defensas retiradas que se encuentran en buen estado —la mayoría instaladas hace menos de una década— se conservarán para su posible reutilización en otros muelles del puerto con menores requerimientos técnicos en cuanto a calado y dimensiones de los buques.
Con esta actuación, el Puerto de Tarragona ha reforzado su capacidad para operar con embarcaciones de gran tamaño, mejorando su competitividad en segmentos como el tráfico de graneles sólidos, especialmente minerales, y aumentando las garantías de seguridad tanto para los buques como para las infraestructuras portuarias.

