La Zona Franca de Cádiz ha completado las dos primeras fases del estudio de su huella de carbono, dentro del Plan de Descarbonización iniciado en 2023 en el marco de la Estrategia del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. La presentación de los resultados se ha celebrado esta mañana con la participación del delegado del Estado en el Consorcio, Fran González, junto al profesor de Ecología de la Universidad de Cádiz (UCA), Ignacio Hernández Carrero, y la técnica de proyectos de Tragsa, Adela Torrico.
Las fases completadas incluyen el cálculo de la huella de carbono del Consorcio y su validación, que ha sido registrada en el Ministerio de Transición Ecológica en abril. Actualmente, se está desarrollando la tercera etapa del plan, centrada en la implementación de medidas para mitigar y compensar las emisiones detectadas.
El estudio, elaborado por Tragsatec (Grupo Tragsa), ha evaluado las emisiones directas e indirectas generadas por todas las instalaciones y empresas participadas por la Zona Franca en la provincia de Cádiz. El análisis ha tomado como referencia el año 2023, arrojando un total de 872,07 toneladas de CO₂ equivalente. De esta cifra, el 95% procede de fugas de gases fluorados vinculadas a los sistemas de climatización y refrigeración, y el 4,4% se ha atribuido al transporte por carretera.
Fran González ha indicado que esta cifra se sitúa en niveles comparables a los de otras entidades públicas como el ICEX o el Ayuntamiento de Reinosa, señalando que el impacto de la huella es limitado. Como referencia, ha apuntado que equivale a las emisiones anuales de unas 110 viviendas.
El delegado ha vinculado estos datos al trabajo iniciado en 2021 a través del Plan Integral de Modernización y Mejora de instalaciones, que ha supuesto una inversión superior a los 2,5 millones de euros. Entre las actuaciones ya ejecutadas figuran la renovación de equipos de climatización, incorporación de vehículos eléctricos, instalación de electrolineras, y mejoras en las redes de abastecimiento y saneamiento. Además, se han aplicado medidas organizativas como el teletrabajo.
En el marco de las actuaciones en curso, el Consorcio prevé implantar un sistema centralizado de control energético para los edificios, con una inversión prevista de más de 700.000 euros, así como proyectos de autoconsumo mediante energías renovables. Estas medidas permitirían una reducción estimada del 90% de la huella actual.
Como parte del enfoque de compensación, la Zona Franca ha puesto en marcha un proyecto piloto de carbono azul con el asesoramiento del Laboratorio de Carbono Azul de la UCA. Este trabajo ha analizado la capacidad de absorción de CO₂ de cuatro marismas mareales en desuso en la Bahía de Cádiz. Finalmente, se ha seleccionado la salina de San Joaquín, en Chiclana, para desarrollar una intervención que podría absorber unas 124 toneladas de CO₂ al año, lo que cubriría ampliamente el 10% restante de la huella del Consorcio.
La salina de San Joaquín será objeto de una recuperación ambiental como parte del plan de compensación, siendo una de las primeras iniciativas de este tipo impulsadas por una administración pública en la provincia. La actuación ha sido presentada ya al secretario de Estado de Medio Ambiente y se está evaluando la posibilidad de declarar la salina como reserva demanial para facilitar su desarrollo.
El Consorcio ha obtenido ya el sello “Calculo” del Ministerio, y aspira a conseguir próximamente el distintivo “Reduzco”, una vez se evalúe la efectividad de las medidas aplicadas. La iniciativa se integra dentro de una estrategia de largo plazo que prevé ampliar el uso del carbono azul a otras salinas del territorio.

