La Unión Europea ha aceptado la imposición de un arancel general del 15% sobre sus exportaciones hacia Estados Unidos, en el marco de un acuerdo anunciado este domingo por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente estadounidense, Donald Trump. El encuentro ha tenido lugar en un club de golf propiedad del mandatario en el sur de Escocia, tras varias semanas de negociaciones.
El acuerdo supone un nuevo marco en la relación comercial transatlántica y pone fin, al menos de forma provisional, a la escalada arancelaria iniciada por Trump a principios de abril. Desde entonces, la administración estadounidense ha ido cerrando acuerdos bilaterales con diversos países y bloques económicos, consolidando un modelo basado en aranceles elevados y compromisos paralelos de compra.
A falta de que se hagan públicos todos los detalles del pacto, se ha confirmado que el arancel medio aplicado por EE.UU. a los productos europeos pasará a ser del 15%, un aumento significativo respecto al 4,8% anterior, al que se añadía desde abril un 10% adicional. Esta medida afecta de manera directa a sectores clave como el del automóvil, según ha declarado el propio Trump, quien también ha asegurado que la Unión Europea se comprometerá a adquirir combustibles estadounidenses por valor de 750.000 millones de dólares. Bruselas ha confirmado que se incluirán compromisos energéticos, aunque no ha ofrecido cifras concretas ni ha validado otras afirmaciones del presidente estadounidense.
Durante el encuentro, que ha contado con la participación del comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, y del secretario estadounidense de Comercio, Howard Lutnick, el mandatario norteamericano ha insistido en la necesidad de equilibrar la balanza comercial. Trump ha señalado que los productos farmacéuticos quedarían fuera del acuerdo, aludiendo a su política de fabricación nacional, y ha reiterado que la Unión Europea debe abrirse más a productos agrícolas y automovilísticos de su país.
Von der Leyen ha asumido parte de ese discurso, al afirmar que “tenemos un superávit y Estados Unidos un déficit, y tenemos que reequilibrarlo”. La presidenta de la Comisión ha subrayado la importancia de una relación comercial sostenible, sin entrar en valoraciones sobre el impacto real que tendrá el nuevo arancel sobre las exportaciones europeas.
En 2024, el comercio diario de bienes entre ambas potencias ha alcanzado los 2.400 millones de euros, con un volumen anual de 870.000 millones. A pesar del superávit europeo en bienes —cercano a los 200.000 millones de euros—, el intercambio de servicios contribuye a equilibrar en parte la balanza, con un valor estimado de 50.000 millones en 2023.
El pacto alcanzado con la UE se suma a una lista creciente de acuerdos comerciales bilaterales negociados por la administración estadounidense desde abril, incluyendo a países como Japón, Vietnam, Indonesia, Filipinas y el Reino Unido. El acuerdo con Japón, cerrado semanas atrás bajo condiciones similares, ha sido interpretado por varios analistas como el precedente inmediato que ha allanado el camino para el pacto con Bruselas.
Mientras tanto, EE. UU. mantiene abierta otra vía de negociación con China. Este lunes y martes, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, se desplazará a Estocolmo para continuar las conversaciones con una delegación del país asiático. Ambos gobiernos mantienen en vigor una tregua arancelaria desde finales de 2024, tras una sucesión de medidas recíprocas que elevaron temporalmente los aranceles hasta el 145% en un sentido y el 125% en el otro. En la actualidad, esas tasas se sitúan en el 30% y el 20%, respectivamente.
En el caso europeo, el acuerdo firmado en Escocia introduce un nuevo escenario en el que las exportaciones hacia EE. UU. afrontarán mayores costes, a la espera de conocer las contrapartidas detalladas en materia energética, tecnológica y de inversiones. La Comisión Europea no ha aclarado si existen cláusulas de revisión periódica ni cómo se articulará el seguimiento del cumplimiento de los compromisos.

