La Diputación de Cádiz ha destinado este año un total de 493.000 euros en ayudas directas a siete municipios costeros de la provincia con el objetivo de apoyarles en la gestión de los efectos provocados por la presencia del alga invasora Rugulopterix okamurae en sus playas. Esta partida se incluye dentro del Plan Integral de Transición Ecológica, que cuenta en su conjunto con una dotación de 3,5 millones de euros y está coordinado por el Área que dirige el vicepresidente segundo, Javier Vidal.
Los ayuntamientos beneficiarios de esta línea de subvenciones son San Roque, La Línea de la Concepción, Algeciras, Tarifa, Barbate, Conil de la Frontera y Rota. La distribución del presupuesto se ha realizado teniendo en cuenta variables como el número de habitantes, la extensión del litoral y el nivel de afección causado por la especie invasora. Las cuantías concedidas oscilan entre los 5.000 euros asignados a Rota y los 150.000 euros que recibirá el Ayuntamiento de Tarifa.
En concreto, la distribución de las ayudas ha quedado configurada de la siguiente manera: Tarifa percibirá 150.000 euros; Barbate, 137.500; La Línea de la Concepción, 90.000; San Roque, 62.500; Algeciras, 30.000; Conil de la Frontera, 18.000; y Rota, 5.000 euros. Estas cantidades servirán para afrontar gastos derivados de la contratación de servicios de limpieza, alquiler de maquinaria, adquisición de herramientas específicas y retirada, transporte y gestión de los arribazones de algas.
Es el cuarto ejercicio consecutivo en el que la Diputación habilita una partida económica para colaborar con los municipios del litoral gaditano afectados por esta especie exótica de origen asiático. Desde 2022, la inversión provincial en esta línea ha ido incrementándose año a año: en ese primer ejercicio se distribuyeron 142.400 euros; en 2023, la cifra aumentó hasta los 262.000 euros; y en 2024 alcanzó los 340.000 euros. Con la asignación de 2025, la suma total de estas ayudas supera ya los 1,2 millones de euros.
Las actuaciones subvencionables están definidas por las necesidades específicas recogidas en las solicitudes presentadas por los ayuntamientos, en función del grado de afectación en cada término municipal. La proliferación del Rugulopterix okamurae ha supuesto un desafío creciente para la biodiversidad marina y costera del Estrecho y del litoral atlántico gaditano, así como para sectores económicos estratégicos como la pesca y el turismo.
Las acumulaciones masivas del alga en las playas no solo deterioran la imagen del litoral, sino que generan problemas medioambientales y de salud pública, derivados de la descomposición de la materia orgánica. Ante esta situación, los ayuntamientos se han visto obligados a asumir costes extraordinarios con cargo a sus presupuestos municipales.

