El Gobierno de Estados Unidos ha anunciado una batería de medidas arancelarias y regulatorias que impactarán de forma significativa en los flujos comerciales internacionales, así como en las operaciones aduaneras de importadores y operadores logísticos. Entre las decisiones adoptadas figuran acuerdos comerciales con la Unión Europea, Japón, Indonesia y Filipinas, la imposición de aranceles adicionales a productos de origen brasileño y cobre semielaborado, así como la suspensión del régimen de minimis para todos los países.
En el caso de la Unión Europea, ambas partes han pactado un arancel general del 15% para la mayoría de los productos de origen comunitario, con excepciones que incluyen aeronaves y componentes, ciertos productos químicos, equipos de semiconductores y una selección de materias primas y agrícolas, que estarán exentos. Además, se ha acordado una reducción progresiva de los aranceles sobre el acero y el aluminio, que se acompañará de un sistema de cuotas. Aunque todavía no se ha emitido una orden ejecutiva, la Comisión Europea y la Casa Blanca han publicado sendos documentos con los detalles del acuerdo.
Respecto a Japón, el nuevo acuerdo contempla también un arancel del 15% sobre las importaciones, que afectará especialmente a automóviles y piezas de automoción. Tampoco se ha emitido una orden ejecutiva al respecto, pero ya se ha publicado un resumen oficial por parte del Ejecutivo estadounidense.
El acuerdo con Indonesia establece un arancel del 19% sobre las exportaciones de ese país hacia EE.UU., mientras que las exportaciones estadounidenses hacia Indonesia quedarán exentas de gravámenes. En este caso, también se espera la publicación de normativa complementaria.
Una de las medidas con mayor repercusión operativa es la suspensión del umbral de minimis, que entrará en vigor el próximo 29 de agosto. A partir de esa fecha, todas las importaciones, independientemente de su valor o país de origen, estarán sujetas a los aranceles y requisitos aduaneros aplicables, incluyendo los procedimientos de entrada estándar, la presentación completa de documentación y el cumplimiento de las exigencias de las agencias gubernamentales correspondientes. De forma transitoria, los envíos postales estarán exentos de entrada formal, aunque sí se les aplicarán aranceles fijos o ad valorem en función del país de origen.
Asimismo, desde el 1 de agosto se aplica un arancel del 50% a una serie de productos brasileños seleccionados, como parte de una acción comercial enmarcada en la declaración de emergencia nacional bajo la Ley de Poderes Económicos Internacionales de Emergencia (IEEPA).
Paralelamente, se ha impuesto un arancel ad valorem del 50% sobre ciertas importaciones de cobre semielaborado —incluidos tubos, barras, chapas, conectores y alambres—, clasificadas bajo el capítulo 74 del Sistema Armonizado. Quedan excluidas las materias primas como concentrados, ánodos, cátodos, minerales y chatarra.
Por último, el Ejecutivo estadounidense ha activado un nuevo régimen de aranceles adicionales a través del marco normativo denominado “Reciprocal Tariff Framework”, vinculado a la emergencia nacional declarada en abril mediante la Orden Ejecutiva 14257. Esta normativa sustituye a tarifas anteriores y establece nuevos gravámenes ad valorem en función del país de origen y la clasificación arancelaria de los productos. En caso de que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) determine que ha habido transbordos con el fin de evadir aranceles, se aplicará un arancel del 40%, acompañado de sanciones y sin opción de mitigación.
Ante la amplitud y velocidad de estos cambios, los operadores logísticos e importadores deberán revisar sus prácticas de entrada para envíos de bajo valor, reevaluar sus exposiciones arancelarias y preparar auditorías sobre clasificación, origen y valoración de sus mercancías. Las autoridades estadounidenses han advertido de un posible incremento en las actividades de control y fiscalización.

