El número de interacciones entre orcas y embarcaciones de recreo en aguas del Estrecho de Gibraltar se ha reducido en torno a un 80% en los últimos dos años, según ha confirmado la organización Circe (Conservación, Información y Estudio sobre Cetáceos). Esta notable disminución se atribuye a la aplicación de las recomendaciones emitidas por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en coordinación con otras administraciones y entidades del ámbito marítimo.
Desde Circe se ha descartado que esta evolución responda a un cambio en el comportamiento de los cetáceos. Su presidente, Renaud de Stephanis, ha calificado el descenso como “un gran éxito de coordinación” entre los ministerios implicados, clubes náuticos, Salvamento Marítimo y las propias embarcaciones que transitan la zona.
Las recomendaciones más relevantes establecen que, ante la presencia de orcas, las embarcaciones deben evitar navegar por la zona comprendida entre el Golfo de Cádiz y el Estrecho de Gibraltar, mantener el rumbo hacia la costa —dentro de los límites de seguridad— y no detener la marcha bajo ninguna circunstancia. Esta última medida se considera clave para minimizar el impacto de posibles interacciones.
A pesar de la mejora, De Stephanis ha lamentado que aún se produzcan episodios de contacto con orcas, señalando que el 100% de las incidencias registradas este año podrían haberse evitado siguiendo las pautas oficiales. Según ha indicado a la agencia Europa Press, muchas de estas situaciones continúan ocurriendo por una falta de comunicación y conocimiento de las medidas preventivas. «Sólo con evitar la zona de riesgo y mantener la navegación continua se está resolviendo el problema», ha señalado.
En 2023 se contabilizaron alrededor de 500 interacciones, una cifra que se redujo un 50% en el verano de 2024 y que ha descendido un 30% adicional en lo que va de año. Las últimas estimaciones sitúan el número de casos actuales en torno al 20% respecto a años anteriores.
De Stephanis ha insistido en no calificar estos episodios como “ataques”, al considerar que para los animales se trata de “juegos”. En ese sentido, ha explicado que el movimiento continuo de la embarcación disminuye la fuerza del impacto, comparándolo con un placaje en rugby, donde el golpe es menos lesivo si el jugador está en movimiento.
Desde abril, Circe lleva a cabo una nueva campaña de seguimiento de orcas ibéricas desde Barbate, tras constatar la llegada de los primeros grupos al Estrecho. Este programa, activo desde 1999, permite el seguimiento individualizado de los ejemplares mediante técnicas de fotoidentificación y modelos de movimiento.
Actualmente se han identificado 90 orcas desde el inicio del proyecto, de las cuales 42 se mantienen bajo seguimiento activo, organizadas en tres grupos sociales. El resto han desaparecido, fallecido o no han sido avistadas nuevamente, lo que, según Circe, entra dentro de lo esperado tras casi 30 años de trabajo.
Además del monitoreo científico, Circe colabora con el Ministerio, la Fundación Loro Parque y la empresa Sea Observer en el diseño de rutas de navegación seguras, apoyadas en modelos predictivos y localización en tiempo real, que permiten a las embarcaciones evitar las zonas de mayor presencia de orcas.
Entre las recomendaciones adicionales, se recuerda que no está permitido el uso de métodos disuasorios que puedan causar daño o molestia a estos animales, y se insiste en que los pasajeros eviten colocarse cerca de las bandas de la embarcación ante el riesgo de golpes o caídas. Asimismo, siempre que no suponga un peligro, se sugiere tomar fotografías de los ejemplares para contribuir a su identificación. En caso de avistamiento o interacción, se recomienda informar al Centro de Coordinación de Salvamento más cercano a través del canal 16 del VHF.

