La Unión Europea y Estados Unidos han suscrito una declaración conjunta que fija un marco para un comercio y una inversión transatlánticos considerados equitativos y equilibrados. El documento confirma el acuerdo político alcanzado el pasado 27 de julio por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sienta las bases para un proceso de cooperación comercial a largo plazo.
La declaración ha sido el resultado de varias rondas de negociación lideradas por el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, junto con el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, y el representante de Comercio, Jamieson Greer. El texto establece un régimen arancelario renovado por el que la mayoría de las exportaciones de la Unión Europea quedarán sujetas a un tipo máximo del 15 %, incluidos sectores sensibles como automóviles, productos farmacéuticos, semiconductores y madera.
En el caso de los automóviles y sus componentes, Washington aplicará el nuevo límite arancelario de manera simultánea al inicio por parte de Bruselas de un proceso de reducción de gravámenes sobre productos estadounidenses. Asimismo, a partir del 1 de septiembre, determinados grupos de productos, como el corcho, las aeronaves y sus piezas, los medicamentos genéricos y sus precursores químicos, quedarán sujetos exclusivamente a los aranceles de nación más favorecida.
La Comisión Europea ha indicado que este régimen podría ampliarse a nuevas categorías de mercancías, de acuerdo con los compromisos adquiridos en la reunión de finales de julio. Entre los objetivos figuran la prevención de una escalada arancelaria y la creación de un marco estable que garantice previsibilidad para empresas y ciudadanos en ambos lados del Atlántico.
El acuerdo también incluye compromisos específicos en sectores industriales sensibles. Bruselas y Washington han manifestado su intención de coordinarse frente al exceso de capacidad en acero y aluminio, mediante el establecimiento de contingentes arancelarios y mecanismos que refuercen la seguridad de las cadenas de suministro. La Unión Europea ha reiterado que considera los aranceles elevados perjudiciales para la economía global, si bien ha valorado que el acuerdo alcanzado evita tensiones comerciales adicionales y mantiene abierta la vía del diálogo estructurado con Estados Unidos.
La presidenta Ursula von der Leyen ha subrayado que la Comisión ha cumplido con los Estados miembros y la industria europea al garantizar claridad en el marco transatlántico y que continuará negociando para ampliar las reducciones arancelarias y los ámbitos de cooperación. También ha señalado que la UE seguirá diversificando sus relaciones comerciales con otros socios internacionales, con el objetivo de generar crecimiento y empleo en el mercado interior.
En paralelo, la Unión Europea ha suspendido las medidas de reequilibrio adoptadas el pasado 24 de julio, una decisión que entró en vigor el 7 de agosto. Según ha explicado la Comisión, los próximos pasos consistirán en la implementación práctica de los compromisos adquiridos, con el respaldo de los Estados miembros y el Parlamento Europeo.
La relación económica transatlántica es la más relevante a nivel mundial. En 2024, el comercio de bienes y servicios entre ambas partes superó los 1,6 billones de euros, lo que equivale a más de 4.200 millones de euros diarios en intercambios. Además, las inversiones bilaterales acumuladas ascendieron a 5,3 billones de euros en 2022, consolidando un entramado económico de gran alcance.
El acuerdo anunciado este agosto se ha planteado como el primer paso hacia un marco más amplio que combine acceso a mercados, cooperación regulatoria y estabilidad en el comercio internacional entre la UE y Estados Unidos.

