Moeve ha formalizado su participación en la Global Impact Coalition (GIC), una alianza internacional de empresas centrada en la transformación industrial baja en carbono, con el objetivo de desarrollar una nueva vía tecnológica para la producción de combustible de aviación electro-sostenible (e-SAF) a partir de metanol. Esta iniciativa se apoya en el proceso metanol a olefinas (MTO) como alternativa a los métodos convencionales basados en combustibles fósiles.
Las empresas implicadas han constituido una estructura spin-off para acelerar el estudio de viabilidad técnica y económica del proyecto, que se prolongará hasta finales de 2026. El objetivo es evaluar la construcción de la primera planta de producción de olefinas sostenibles en Europa, empleando un proceso considerado como una opción emergente frente al tradicional Fischer-Tropsch, el más utilizado actualmente en la síntesis de combustibles sintéticos.
Según Moeve, el proceso MTO permite convertir e-metanol en e-SAF a través de olefinas sostenibles, lo que no solo diversifica las rutas tecnológicas disponibles, sino que ofrece una solución modular y escalable para atender la creciente demanda de combustibles bajos en carbono en el sector aéreo. La aviación representa aproximadamente el 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, lo que convierte la descarbonización del sector en una prioridad dentro de las estrategias climáticas internacionales.
Además de su aplicación como combustible, las olefinas sostenibles obtenidas a partir de metanol podrían emplearse como materia prima en otras industrias, como la fabricación de polímeros, envases, componentes para automoción, bienes de consumo y materiales industriales, lo que amplía el impacto del proyecto en distintos segmentos de la economía baja en carbono.
Carlos Barrasa, vicepresidente ejecutivo de energías limpias y comerciales de Moeve, ha señalado que esta iniciativa representa un paso estratégico dentro de la hoja de ruta de la compañía para desarrollar nuevas cadenas de valor sostenibles basadas en materias primas limpias. «Con esta colaboración no solo abordamos la producción de combustibles sostenibles para la aviación, sino que contribuimos a la transformación del sector químico», ha afirmado.
Desde la GIC, su consejero delegado, Charlie Tan, ha puesto el foco en el papel de la colaboración intersectorial como vía para facilitar la transición hacia una economía industrial descarbonizada. “Nos unimos a una empresa líder como Moeve con una visión compartida: desarrollar materia prima sostenible a base de metanol”, ha explicado.
En el contexto europeo, el proyecto adquiere relevancia adicional al coincidir con un momento de cambio estructural en la industria química del continente, afectada por altos costes energéticos y una presión regulatoria creciente. Moeve considera que iniciativas de este tipo pueden contribuir a modernizar las capacidades industriales y recuperar competitividad a través de procesos más sostenibles y eficientes.
La Global Impact Coalition prevé que los resultados del estudio de viabilidad permitan sentar las bases para una implantación industrial escalable, capaz de responder a la demanda futura de combustibles sostenibles y productos químicos con menor huella ambiental. El avance de esta iniciativa se enmarca en un escenario internacional en el que las soluciones tecnológicas para la transición energética ganan protagonismo en sectores de difícil electrificación como la aviación o la industria química.

