Las principales navieras de contenedores mantuvieron beneficios operativos en el segundo trimestre de 2025, aunque con una notable reducción respecto al arranque del año, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, la debilidad de las tarifas y el desplazamiento de volúmenes entre rutas. Según datos publicados por la consultora Sea-Intelligence, el EBIT agregado de las principales líneas marítimas alcanzó los 2.730 millones de dólares, frente a los 5.890 millones registrados en el primer trimestre.
Esta cifra supone uno de los niveles más bajos desde el inicio de la pandemia, únicamente por encima del registrado en el segundo trimestre de 2020, y se sitúa por debajo de los resultados obtenidos en el mismo periodo entre 2021 y 2024. A pesar de ello, todas las navieras con datos disponibles presentaron cifras de EBIT positivas, aunque con marcadas diferencias entre operadores.
El análisis del EBIT por TEU –indicador que permite comparar la rentabilidad operativa en función del volumen transportado– refleja un amplio abanico de resultados. Orient Overseas Container Line (OOCL) se situó como la naviera con mayor rentabilidad relativa, con 249 dólares por TEU, mientras que Ocean Network Express (ONE) cerró el trimestre con apenas 12 dólares por TEU.

En el tramo inferior, también se ubicaron Maersk (35 USD/TEU), Hapag-Lloyd (53 USD/TEU) y COSCO (79 USD/TEU). Por su parte, HMM y ZIM obtuvieron cifras intermedias, con 176 y 167 dólares por TEU, respectivamente. No se dispone, por el momento, de datos completos de Yang Ming, que no ha publicado sus volúmenes correspondientes al periodo, ni de CMA CGM, cuya información de EBIT no ha sido difundida de forma pública.
Además de la evolución desigual entre compañías, el informe de Sea-Intelligence también pone de relieve la divergencia entre las principales rutas este-oeste. En el tráfico Asia-Europa se registraron crecimientos significativos, con tres de las seis navieras que informan sobre esta ruta alcanzando aumentos interanuales de volumen superiores al 10%. Por el contrario, el comercio transpacífico mostró una tendencia a la baja, con descensos generalizados entre operadores, en un contexto influido por las políticas comerciales de Estados Unidos y los recientes anuncios arancelarios.
La presión sobre las tarifas de flete continúa siendo uno de los principales factores que condiciona la evolución de los ingresos operativos. Aunque los operadores han logrado mantener beneficios, la comparación interanual refleja un retroceso en la rentabilidad frente a los niveles observados en años anteriores, particularmente durante el periodo de disrupciones logísticas provocadas por la pandemia.

