El movimiento #QuieroCorredor ha celebrado este jueves en Sevilla un desayuno de trabajo para dar cuenta del estado de las obras del Corredor Mediterráneo, la infraestructura ferroviaria que conecta Algeciras (Cádiz) con la frontera francesa y que persigue servicio mixto para mercancías y pasajeros en ancho convencional. La sesión, organizada junto a Europa Press Andalucía, ha reunido a voces empresariales y técnicas que comparten diagnóstico: la ejecución no mantiene el ritmo esperado, se acumulan decisiones parciales y persisten incertidumbres sobre plazos y funcionalidades en varios tramos.
Han intervenido el secretario general y director de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), Diego Lorente; el ingeniero industrial y asesor del movimiento, Francisco García; el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Javier González de Lara, y el presidente del Consejo Andaluz de Cámaras de Comercio, Industria, Servicios y Navegación, Javier Sánchez Rojas.
González de Lara sitúa el origen estratégico del trazado: “Europa empieza en Algeciras”, un nodo que, en su opinión, une continentes y condiciona cadenas logísticas. El presidente de la CEA defiende que la reivindicación se traslade a Bruselas con un enfoque de doble uso civil-militar por su potencial para priorizar inversiones en la agenda europea. “Necesitamos que bienes y servicios estén unidos; dado un conflicto, puede ser determinante”, afirma. También sostiene que “si nos quedamos fuera, nos quedamos fuera para la historia”, y que el corredor “democratiza territorios y abre oportunidades de crecimiento”. En el plano presupuestario, lamenta la prórroga de las cuentas estatales y sostiene que “cada problema técnico oculta la falta de dinero”.
Sánchez Rojas incide en la existencia de líneas de financiación comunitaria para actuaciones logísticas con utilidad en defensa y llama la atención sobre el impacto que los retrasos ya generan en actividades como la agroindustria, con especial mención a Almería. Cuestiona que se atribuya a orografías, ríos o parques naturales una demora sobrevenida, al tratarse de condicionantes conocidos desde el origen del proyecto. Añade que la Red Transeuropea de Transporte (TEN-T) ha dejado fuera a puertos como Cádiz, mientras Huelva sigue reclamando conectividad con Portugal, y cita flujos actuales por Majarabique (Sevilla) hacia Sines como muestra de las ineficiencias que persisten.
Desde AVE, Diego Lorente sostiene que el Corredor Mediterráneo “es un proyecto nacional y de Estado”, aunque no marcha “a la velocidad adecuada” y “va dejando cosas por el camino” en forma de cuellos de botella y coexistencia de distintos anchos. Recuerda que desde la creación del comisionado del Gobierno ha mejorado la información pública, y atribuye al empuje empresarial los avances recientes: “Sin este movimiento, #QuieroCorredor, hoy seguiríamos con líneas dibujadas y presentaciones”. Lorente contextualiza el proceso en una secuencia prolongada, con “doce ministros y cuatro gobiernos”, y mantiene que la presión coordinada de empresas y sociedad civil ha resultado determinante.
El análisis técnico lo aporta Francisco García, que desgrana el tramo andaluz, desde Murcia hasta Algeciras, con cambios de planificación, indefiniciones y plazos que no terminan de consolidarse. A su juicio, el despliegue actual configura “un corredor de mínimos”: soluciones con vía única, tercer carril o desdoblamientos parciales que, en todo caso, permitirán el paso de trenes en ancho convencional. En este marco, vuelve a aparecer el argumento de la inversión dual como palanca para ganar prioridad en la ejecución y blindar la continuidad presupuestaria.
El tono del encuentro queda marcado por el cansancio empresarial, pero también por la voluntad de mantener la presión. “Dar guerra hasta el final” es la consigna que varios asistentes hacen explícita ante la posibilidad de trasladar el movimiento a Bruselas. Antonio Díaz, presidente de la Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO), califica el ferrocarril como “estratégico para militares y defensa” y propone aprovechar la coyuntura para la doble reivindicación del Corredor Mediterráneo y del Corredor Central.
En el terreno sectorial, se enumeran efectos de las carencias actuales: el agroalimentario y hortofrutícola andaluz opera con sobrecostes logísticos; Algeciras mantiene el liderazgo portuario y récords de importación pese a las limitaciones ferroviarias; y áreas como Motril o Granada vienen de largos periodos de aislamiento. El tejido productivo solicita certidumbre de plazos, homogeneización de soluciones técnicas para evitar puntos de estrangulamiento cuando confluyan alta velocidad, Cercanías y mercancías, y un calendario coordinado entre territorios para preservar la funcionalidad del eje completo.
Como ejemplo de iniciativa privada, se cita el puerto seco de Pulpí (Almería) y su estación intermodal de mercancías, promovida por la Sociedad Port Rail Almanzora Levante. El proyecto ya cuenta con autorización ambiental desde agosto y prevé conexión con la modernización y electrificación del tramo Pulpí-Águilas y con la línea de alta velocidad del Corredor Mediterráneo. La actuación surge de empresas locales de agricultura, mármol, logística y otros sectores, y avanza en la redacción del proyecto, el vial de acceso, el encauzamiento de un barranco y el suministro eléctrico, con el objetivo de transferir carga de carretera a ferrocarril.
Los organizadores de la cita reconocen que en los últimos años se han producido pasos relevantes, aunque el mapa actual contiene coexistencias de anchos, tramos pendientes y decisiones parciales que podrían generar congestión desde el inicio si no se corrigen. En paralelo, el empresariado andaluz subraya su “capacidad de aguante” y pide a las instituciones un marco estable que permita culminar el corredor como infraestructura interoperable, con capacidad para servicios mixtos y con plena integración en la red transeuropea. La opción de intensificar la interlocución en Bruselas, con el enfoque de doble uso, queda abierta como línea de trabajo inmediata del movimiento #QuieroCorredor.

