Suspendida la segunda sesión del juicio por el hundimiento del pesquero Rua Mar, después de que los acusados hayan optado por declarar al final del proceso. Durante la jornada inaugural, varias de las viudas de los marineros fallecidos acudieron a la Audiencia para exigir justicia.
Cinco de los seis acusados comparecieron ante el tribunal en la primera jornada, dedicada a cuestiones preliminares. Uno de ellos no ha sido localizado tras no regresar de un permiso penitenciario, por lo que pesa sobre él una orden de búsqueda y detención. Las defensas han solicitado la nulidad de escuchas telefónicas practicadas durante la investigación, aunque el tribunal ha decidido mantenerlas por el momento.
La Fiscalía solicita penas que suman 114 años de prisión para el armador del barco, por los presuntos delitos de pertenencia a organización criminal (2 años), tráfico de drogas (dos delitos de 6 años cada uno), homicidio (seis delitos de 15 años), estafa (1 año), delito contra los derechos de los trabajadores (3 años) y blanqueo de capitales (6 años). Además, solicita multas por valor de 3,9 millones de euros por tráfico de drogas y cuatro millones por blanqueo.
La acusación se extiende también a otras cinco personas. La pareja sentimental del armador se enfrenta a 19 años de cárcel, mientras que dos supuestos coordinadores del alijo se enfrentan a 13 años cada uno, y otros dos acusados relacionados con la operación de droga podrían ser condenados a 6 años de prisión.
Según el relato de la Fiscalía, el Rúa Mar fue utilizado para transportar un cargamento de hachís desde Marruecos, en un viaje que el armador coordinó directamente. Las autoridades ya lo tenían bajo vigilancia tras un alijo anterior. En un principio, el plan consistía en usar otro barco de su propiedad, pero finalmente se optó por el Rúa Mar.
La embarcación desapareció en la madrugada del 23 de enero de 2020 con seis marineros a bordo. Ese mismo día, se detectó la señal de la baliza de emergencia, indicativa de que había tocado el agua. El patrón del barco, tío del armador, avisó previamente de una supuesta avería. Más tarde, según recoge la Fiscalía, la pareja del armador habría ordenado: «Que lo tiren».
Días después, Salvamento Marítimo encontró restos del barco a gran distancia del punto de desaparición. Los cuerpos de dos de los tripulantes fueron hallados los días 27 y 28 de enero. El resto de la tripulación —cuatro personas— y el barco siguen desaparecidos.
El 26 de enero, la Guardia Civil localizó dos fardos de hachís flotando en el mar, de unos 25 kilos cada uno, que según el Ministerio Público formaban parte de la carga que transportaba el pesquero siniestrado.

